Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 1 de febrero de 2015

Carina Sedevich (30):




Mi hijo piensa como un hombre.
Al final es un hombre
pese a mí.

Elige una novia inteligente.
Se esfuerza por cuidarla
y complacerla.

Quiere que sea su compañera
para las cosas de todos los días.
Contarle lo que piensa, lo que siente.
Hasta llorar con ella.

Pero no quiere demostrar debilidad:
quiere ser fuerte.

Hasta cuando prende el calefón 
parece un hombre:
aplica un suave bombeo,
como suelen hacer todos los hombres,
para encenderlo.

Así pierde menos tiempo.

Se deja barba.
Me pregunta como estoy.
Quiere que esté feliz con él,
como los hombres.

Está siempre para los amigos
especialmente si están tristes:
esas son cosas que debe hacer un hombre.

Es un poco pollerudo,
como son todos los hombres,
y quiere que su lado sensible se respete
sin que nadie piense que es un puto.

Espera demasiado de sí
y de las mujeres.

Pese a mí,
mi hino ya es un hombre.



Carina Sedevich en Incombustible (Alción Editora, 2013).


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