Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 21 de febrero de 2015

Buenas noches: Charles Simic: Circo unipersonal (1):

Yo no hago caso nunca de los consejos. Me entran por un oído y me salen por el otro. Y reconozco que, en numerosas ocasiones, me han dado muy buenos y valiosos consejos, que, de seguirlos, me hubieran ahorrado muchos problemas, pero soy de los que solo hacen caso de los consejos que les da su propia experiencia personal, no la de los demás. Solo así se adquiere el conocimiento. Cayendo. Y aprendiendo por ti mismo a no seguir cayéndote. Sin embargo, el otro día, en uno de esos infumables telefilmes de la sobremesa, escuché uno que sí he decidido seguir:

Cada día, hazte un regalo a ti mismo.

No tiene por qué ser un regalo material. Puede ser, no sé, un paseo por un lugar por el que habitualmente no sueles pasear. Darle un billete de cinco euros al primer sin techo que te encuentres. Entrar en una librería, leer poemas al azar y luego, si eso, comprarte un libro estaría bien. Yo que sé. Lo que se te ocurra. Pasar de hacerte la cena y pedir una pizza. Lo que sea. Pero no lo olvides:

Cada día, hazte un regalo a ti mismo.


Yo me he hecho este:




Una edición chulísima. Un librito con unos cuantos poemas de Charles Simic en edición bilingüe dentro de una cajita. Además, la edición está limitada a 300 ejemplares. Edita Arrebato Libros, por cierto. En fin, que te dejo, en esta primera entrega, con uno de estos poemas:


HACIENDO EL CUERVO

¿Estás autorizado a hablar
en nombre de los árboles desnudos?
¿Eres capaz de explicar
lo que pretende el viento
con la camisa y el camisón
abandonados en la lavandería?
¿Qué sabes tú de las nubes negras?
¿Y de los estanques repletos de hojas muertas?
¿De coches antiguos oxidándose en la entrada?
¿Quién te ha dado permiso
para mirar la lata de cerveza en la cuneta?
¿Y la cruz blanca junto a la carretera?
¿El columpio en el jardín de las viudas?
Pregúntate a ti mismo si las palabras bastan
o si sería mejor agitar tus alas
de árbol en árbol
y seguir haciendo el cuervo.



Charles Simic. Circo unipersonal. Arrebato Libros, 2013. Traducción de Martín López-Vega.




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