Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 15 de enero de 2015

Saray Pavón: Ábreme si me quieres conocer (2):


Y así comenzaron a caer las hojas.

Se desenroscaban de las ramas,
soltaban sus brazos y se lanzaban
sin paracaídas y sin miedo.
Ellas sabían que así tenía que ser,
que no podían vivir eternamente
allí enganchadas.




Y en el fondo solo estabas esperando a que pasara.
De golpe, las palabras. Un orgasmo como punto y aparte.
Un orgasmo que libera el dolor de cabeza,
que mata, pero deja respirando.

Las palabras, como si hubiesen salido
de alguno de mis versos, cayeron sobre nosotros.
El corazón colgaba de la puerta como si fuese un cartel
de "prohibido el paso" o "no molestar".
Toda esperanza era engaño disfrazado de tal vez.

Pero, oye, no es tan horrible, podría ser peor.



Saray Pavón en Ábreme si me quieres conocer (2014).


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