Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 1 de enero de 2015

Francis Scott Fitzgerald: Manéjese con cuidado:

Mis propósitos para este año que hoy da comienzo, 2015, son los mismos que tenía Fitzgerald por la época en que escribía uno de los libros que más he releído, sin duda el que más, mi libro de cabecera: El Crack-Up. Fitzgerald tenía 39 años y la palmó a los 44 años, es decir, las enseñanzas que nos da en este libro no le sirvieron a él de nada. Las aprendió demasiado tarde. Así que en vista de este texto y de la prematura muerte de su autor, uno no puede menos que hacerle caso, o, al menos, intentarlo. Así que estos son mis propósitos para este 2015:




Debía seguir siendo escritor porque se trataba de mi única manera de vivir, pero debería renunciar a cualquier intento de ser persona, de ser amable, justo o generoso. En treinta y nueve años un ojo observador ya ha aprendido a distinguir donde se agua la leche y se añade arena al azúcar, dónde se pasa una baratija de cristal por un diamante y la escayola por piedra. Ya no habría más entrega de mí mismo, cualquier entrega quedaría proscrita a partir de entonces. Como una especie de comienzo había todo un montón de cartas que tenía que tirar a la papelera en cuanto volviera a casa, cartas que pedían algo a cambio de nada: leer el manuscrito de éste, conseguir la publicación del poema de aquél, hablar gratis por la radio, hacer notas de presentación, conceder esta entrevista, ayudar en el argumento de esta obra de teatro, en esta situación familiar, llevar a cabo este acto de consideración o caridad... No obstante trataré de ser un animal correcto, y si me tiran un hueso con bastante carne, hasta puede que les lama la mano.


Y dicho esto, diré esto otro: Feliz 2015 a ti y a todos los púgiles del cuadrilatero que es este cuaderno de bitácora.


2 comentarios:

  1. Es más fácil declamar ciertos propósitos de enmienda cuando lo que cunde es el desánimo. Pero...uno es como es: un miserable,un cabronazo o el sustento de los gatos callejeros, siempre con los bolsillos vacíos a fuerza de dar...

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  2. Muy cierto, Julia, querida amiga. Uno es como es. Y por muchos propósitos que se haga, se hace difícil cambiar. Pero hay que intentarlo al menos. Abrazos, fuertes y solidarios.

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