Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 25 de enero de 2015

Carina Sedevich (29):


Zenn Ramos: ¿En qué medida la renovación del paradigma literario determina tu obra?


Carina Sedevich: No me pregunto eso. Me pregunto, por ejemplo, cómo no caer en un escribir que termine diciendo nada. Apuesto a la sencillez, que no es lo mismo que la banalidad, y trato de ser yo misma. Creo que cada uno escribe como vive, que la única forma de intentar escribir es ir a favor de uno mismo, a favor de la voz propia: algo que se construye trabajando a lo largo de toda la existencia.

(Entrevista en la Voz Hispana de Nueva York, 2013).

Fotografía de Laura Bellomo


Zenn Ramos: En escala de importancia, ¿la forma o el contenido?

Carina Sedevich: Lo más importante es el sentido. Forma y contenido deben ser buenos para contribuir a la producción de un sentido valioso. Cuando digo valioso pienso en que los sentidos que propongamos interpelen al lector y al escritor de una manera existencial y cuando digo existencial quiero decir, sobre todo, humana. Si la poesía no consigue eso, en mi humilde opinión como lectora y escritora, no vale mucho.

(Entrevista en la Voz Hispana de Nueva York, 2013)


     Fotografía de Laura Bellomo.


Ahora sí enloquecieron los pájaros.
Cierro los vidrios,
acerco los sahumerios a las velas,
cambio las toallas.
Restos de gestos para nadie.
¿Cuánta tierra puede acumularse
en cuánto tiempo
sobre esta mesa?
¿Cuál es la diferencia
entre la mesa limpia
y esta mesa?
Los gatos me rondan
porque lo saben todo.

*
Es hora de volver a no esperar.
Hay demasiado hilo tendido
sobre demasiadas cosas.
Ya no quiero que
te apenes por mi vida
que mi soledad abrasiva
te perturbe
o te esperances
con mi risa.
Aprieto mis palabras como
piedras.
Eso es todo.


Carina Sedevich en Como segando un cariño oscuro (Ediciones Llantodemundo, 2012).

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