Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 15 de enero de 2015

Carina Sedevich (27): Escribió Dickinson (c):


     Fotografía de Laura Bellomo.


A VECES ES TRISTE LO QUE HAGO CON MIS MANOS

Hoy remendé el camisón de seda
que me trajiste de la China.

Lo uso solamente para mí:

se va gastando
y no habrá más camisones de la China.

Sólo éste.

Lo voy a usar como solía usar tu amor:
todos los días.

Que dure lo que dure
y que conserve las huellas

de mi cuerpo,
que sigue estando vivo,

y de todas
las cosas aledañas.




Yo amaba a un hombre que solía estar callado.
Callaba en la oficina y en la mesa
en los viajes callaba
y en la cama.

Yo amaba a un hombre que jamás gritaba.
Lo respetaba como a un río cuando nace
como a la montaña que no muere.
Como a un árbol.

Yo amaba a un hombre
que tenía mi voz entre sus manos.



Carina Sedevich en Escribió Dickinson (Alción Editora, 2014).



2 comentarios:

  1. El último es una brutalidad de poema. Tremendo.

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  2. Tú lo has dicho, Oscar. Abrazos, fuertes y solidarios.

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