Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 4 de enero de 2015

Carina Sedevich (24): Incombustible ( y d):




El primer día que mi mamá me consoló
yo tenía treinta y cuatro años.

Cuando era chica y lloraba
arrodillada en el baño
me miraba con ganas de matarme.

Cuando era chica y lloraba
en la placita de enfrente
me miraba con ganas de matarme.

Cuando era chica y lloraba
en la veredita del patio
me miraba con ganas de matarme.

Pero en enero del año dos mil seis
me internaron para hacerme un aborto.

Y la enfermera me reventó una vena.

Entonces me pasó la mano por la cara
y por el pelo. Y yo le dije:
"mami, es que me duele".

Y ella me dijo: "hijita, ya lo sé".




Emma, tu tía se alimenta
enumerando el olor tus tesoros:
las púas azules del romero
los verdes limones de tu patio.

¿Qué hiciste hoy, Emma?
¿Te hamacaste?
¿Jugaste con tu hermana?
¿Miraste tu libro de animales?

Tu tía quiere escribir, Emma,
para que la mano
vaya por delante de los ojos
por delante
del canasto del pasado
y del vaso del presente,
roto.

Tu tía quiere escribir
para aliviarse.

Pero está llena de cosas
innombrables.

Contame, Emma:
¿Comiste chocolate?
¿Tu perro te empujó con
el hocico?
¿Ya viste alguna mariposa?




Mi mamá me leía que Platero
era pequeño, era peludo
y era suave.

Mi mamá me leía, yo tenía seis años.

Entre su gesto y lo blando de Platero
había algo que se contradecía.

Leyendo el párrafo completo
supe finalmente que Platero
era apenas un burro que tenía
algo de lunas, de platas
y de acero.

Y comprendí.

Mi mamá había sido hierro.

Ahora de mí suelen decirlo:
como una piedra por dentro,
fuerte y seca.



Carina Sedevich en Incombustible (2013).

El próximo jueves volvemos con ella y con su poesía. Hasta entonces, si quieres, puedes leer la entrada anterior:





2 comentarios:

  1. Reescribir Platero es un ejercicio borgiano. Pero admirable. Abrazos

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  2. Cierto, José Luis, querido amigo. Abrazos, fuertes y solidarios.

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