Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 11 de diciembre de 2014

David González: Así llegan los crímenes (14):


14


Chica tampoco. Tampoco está. Ni Manuela. En el momento en que escucho el golpe de la puerta del portal, como un eco lejano del portazo de la de arriba, la de casa, advierto la presencia, desoladora, de una mujer seca y arrugada, con olor a orines y a humedad, que ha envejecido esperando pacientemente por mí durante años y paños. Supongo que no será necesario que te la presente. Seguro que ya la conoces. Sí. La misma. Así que termino de corregir el poema, la escritura siempre por encima de todo,  por encima incluso de mi  propio cadáver, todavía fresco, y salgo del estudio, envuelto en una nube de humo, como los fantasmas. En el dormitorio, sobre la mesita de noche, encuentro dos cajetillas de tabaco rubio, Winston, y, encima de la fea colcha, un rollo de bolsas de plástico azul de la basura con autocierre que, enseguida caigo en la cuenta, había traído para meter sus cosas cuando el próximo martes viniera a recogerlas y que, claro, son las bolsas que llevo utilizando desde entonces. Voy a la cocina. Las llaves están sobre el mármol frío, lapidario, de la mesa.  También cuatro yogures, bifidus, con trozos de fresa, un litro de leche semidesnatada y una lata de atún del norte en aceite de girasol, ni siquiera de oliva, joder... Pero de un bote de plástico de color amarillo, transparente, en donde echábamos las monedas de cobre de uno, dos y cinco céntimos, sobresalen, como hermosas flores, ríete tú de las rosas rojas, tres billetes, crujientes, de cincuenta euros. ¿Me habrá dejado hecha la cena?, pienso con mi egoísmo de lobo. ¿A que no sabes en qué letra de qué conocida canción sale eso del egoísmo de lobo? Un libro para ti, si lo adivinas, no es coña. La cena, sí. Unos espaguetis que sobraron del mediodía y un frasco de cristal, Heío, con guisantes tiernos y jamón cocido extra. Alimento infantil.  Papilla. Baby Noches.


David González
11/12/2014





Lee, si quieres, todos los párrafos de Así siguen los crímenes, por orden de escritura:











3 comentarios:

  1. "Para ti" de La habitación roja, ¿puede ser? Esperando nuevos capítulos, un saludo.

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  2. Aunque yo hacía referencia a la versión de Fernando Márquez, las doy por buenas y os lleváis un libro cada uno. Mandadme dirección postal a este mail: daviddesanandres@hotmail.com Y muchas gracias por involucraros en la novela, por participar. Abrazos fuertes y solidarios a los dos.

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