Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 6 de diciembre de 2014

David González: Así llegan los crímenes (3):

Vengo del estanco del barrio de toda la vida. El único que hay, por otra parte. La estanquera no se parece en nada a la de Vallecas o a la de Amarcord. Te hablo de una mujer culta y elegante. Todos los años, por ejemplo, me pone al corriente de la temporada de ópera, de la que es una gran entendida. En fin, una burguesa en toda regla. Ya mayor. Que, solo hay que echarle un vistazo a su hija, debió de ser un auténtico bellezón. Todavía, en la serenidad de la primera vejez, lo sigue siendo. Hermosa.

¡Cómo!, exclama al verme: ¡Tú por aquí!, con una sonrisa de extrañeza: ¿Y Manuela?

Me he separado de ella, le miento.

¿Otra vez?, ella también conocía a Chica.

A los poetas como yo no los aguanta nadie, le sonrío.

Pues era una buena neña, me dice.

Pero no para mí, le digo.

Si lo llego a saber, se disculpa mientras me cobra los tres paquetes de Winston y me regala un encendedor, no hubiera sido tan indiscreta.

No pasa nada, mujer, sonrío.

Además, no hay nada que saber, pienso. Esto fue lo que sucedió:




David González.
06/12/2014








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