Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 9 de diciembre de 2014

David González: Así llegan los crímenes (8 y 9):


8


Dos años después, cuando Chica y yo nos mudamos de la calle Honesto Batalón, en la falda del cerro de Santa Catalina, donde se puede admirar el váter de cemento de King Kong 0 Elogio del Horizonte, a la plaza de la Soledad, en el corazón mismo del barrio alto, a un quinto sin ascensor, blindamos el ruinoso y temporal contrato: Chica trabajaba y yo escribía. Sin embargo, como la casa era de mi propiedad, bueno, de la de mis viejos, nos ahorrábamos los gastos del alquiler, del agua y de la comunidad. Además, por ese tiempo, mi madre, preocupadísima por la inútil existencia de su hijo, decidió, a espaldas del Hombre de la Cicatriz en el Ojo, por su cuenta y riesgo, asignarme una mensualidad que yo, y no es por ser desagradecido, no le pedí. Pero que, como es lógico y natural, para mí lo es, no dudé en aceptar. Una paga que todavía, a día de hoy, acepto.



El váter de King Kong. 
Fotografía de Begoña Casáñez Clemente.


9

Yo no pido. En otra época, prefería robar. Ahora, en cambio, preferiría morirme de hambre. Yo no pido nada a nadie. No por orgullo, que conste. Es una máxima que aprendí siendo yo niño, más de lo que lo soy ahora, de uno de mis tíos, de Vicente, el Negro: Tú no seas tonto, empezó: Coge todo lo que te den, me dijo: Pero no le pidas nada a nadie nunca, sentenció: Y eso sí, procura dar siempre las gracias. Y eso hago. Dar las gracias. Pero hay otra razón. Quien por su gusto corre, jamás de la vida cansa. En cristiano: soy consecuente conmigo mismo y con mis decisiones personales. Soy poeta por voluntad propia. Nadie, a no ser que salga de él, ni siquiera mis familiares más allegados, tiene la obligación de financiarme el tiempo que necesito para escribir lo que yo quiero y como yo quiero escribirlo.


David González
09/12/2014


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