Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Eduard Limónov: Soy yo, Édichka (1):


Desde el sábado a las diez de la noche hasta el mismo lunes por la noche estuve muy jodido del estómago. Supongo que es un toque, y serio, de mi hígado ante la cantidad industrial de alcohol que le metí el sábado ya desde la misma mañana. No una gastroenteritis, como pensé al principio. Bueno, ya pasó. Y ayer, martes, ya mejor, me pasé el día en la cama, leyendo a Eduard Limónov, leyendo Soy yo, Édichka... Solo puedo decir esto: Muchas Gracias a Marbot Ediciones por traducir por primera vez al castellano esta novela increíble. Espero que funcione bien en ventas y eso haga que se animen a traducir otros libros de este tipo, uno de los míos. Te dejo con el arranque:





Si pasas entre la una y las tres de la tarde por la avenida Madison, donde se cruza con la calle Cincuenta y cinco, no te hagas el remolón, inclina hacia atrás la cabeza y levanta la vista hacia las sucias ventanas del edificio negro del Hotel Winslow. Allí, en la última planta, la decimosexta, en el balcón del medio de los tres que tiene el hotel, estoy sentado yo, medio desnudo. Suelo comer schi mientras el sol me abrasa, soy un gran amante del sol. El schi con col agria es mi sustento habitual, como una cazuela tras otra, cada día, apenas como nada más. La cuchara con la que como el schi es de madera, la traje de Rusia. Está decorada con flores doradas, rojas y negras.



Eduard Limónov. Soy yo, Édichka. Marbot Ediciones, septiembre 2014. Traducción de Ana Guelbenzu. Diseño de cubierta: Xavier Carbonell.


1 comentario:

  1. Cuanto más sabio es uno y mejor se va conociendo más estúpido se vuelve el cuerpo. Es una puta mierda deberse tanto a la carne. De lo peor de ir superando inviernos.Que no sea nada, David. Un abrazo.


    P.d: Siempre es motivo de alegría la traducción de un libro, al menos nos dan la oportunidad de leerlo.

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