Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Antonella Anedda: Corría hacia un refugio, se protegía la cabeza:




Corría hacia un refugio, se protegía la cabeza.
Pertenecía a una imagen cansada
no distinta de una mujer cualquiera
que la lluvia sorprende.

No quería decir de la guerra
sino de la tregua
meditar sobre el espacio y por supuesto sobre los detalles
la mano que prueba el muro, la vela un instante encendida
y -fuera- las fulgentes hojas.
Todavía un recinto con espinas mezcladas con otras espinas
espinas de tierra que queman los talones.

Lo que se extiende entre el peso del antes
y el precipitarse del después:
es lo que yo llamo tregua
medida que hace medida el espanto
metro que no protege.

Junto a la tregua está el tránsito
desde un lugar ir a otro lugar
sin una verdadera meta
sin que nada de aquel movimiento pueda llamarse viaje
distracción de rostros
mientras la lluvia azota.



Antonella Anedda en Una lectura (Círculo de Bellas Artes, 2007).

Traducción de Llanos Gómez.

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