Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 15 de octubre de 2014

Tonino Guerra: Otro Canto:


Como a mi buen amigo Tomás Soler Borja le han gustado tanto los dos cantos de Tonino Guerra de esta mañana, tengo la excusa perfecta para subir otro de los Cantos de este gran poeta, guionista de Fellini, en Amarcord, y otros directores italianos como Antonioni o los Taviani. Es uno de esos poemas que siempre están en mis blogs. Enseguida entenderás el motivo.




CANTO DECIMOSEXTO

En otros tiempos iba mucha gente de promesa
al puente de las canddelas a implorar gracia divina
para soldados que estaban en la guerra, para historias de amor,
enfermedades, para obtener dinero, juventud, deseos inconfesables.
Por ejemplo, muchos no se entendían con su pajarito,
si le decían: ¿listo?, él respondía: ¡no!
Había entonces que cruzar el puente hasta la cruz del molino
con una candela encendida y cuidado de que no se apagara.
Pero venía viento, un airecillo fino que bajaba
de las montañas y a las manos les costaba lo suyo
cubrir la llama y ¡hala!, vuelta a empezar,
y así una y otra vez, un mes, un año...
A una vieja que estaba llegando a la cruz
se le prendió fuego la ropa y ardió todo:
la ropa, la fe y el tiempo.
Desde aquella desgracia la gente fue abandonando
aquella devoción y ahora ya no va nadie.

El domingo pasado fui a dar una vuelta
y vi, en mitad del puente, al hijo tonto de la Filomena
que llevaba en la mano su candela encendida.
Vi la llama bien derecha, no la movía ni la brisa
que bajaba por el río. ¿Qué gracia pediría?
¿Una vida normal o seguir tirando con su cabeza loca?
Antes de llegar a la cruz del molino,
cuando estaba a dos pasos, se detuvo
y sopló la llama.



Tonino Guerra en La miel (Ediciones La Palma, 1993).

Traducción de Juan Vicente Piqueras.


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