Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 22 de octubre de 2014

Antonio Gamoneda: 2 poemas de Libro del frío:


He envejecido dentro de tus ojos; eras la dulzura y el
exterminio y yo amé tu cuerpo en sus frutos nocturnos.

Tu inocencia es como un cuchillo delante de mi rostro,

pero tú pesas en mi corazón y, como una miel oscura,
yo te siento en mis labios al ir hacia la muerte.




Todos los árboles se han puesto a gemir dentro de mi
espíritu al recordar tus bragas en la oscuridad, la luz
debajo de tu piel, tus pétalos vivientes.

Atravesando los aniversarios, a veces viajan las palomas ebrias.

Venga desnuda tu misericordia, ah paloma mortal, hija
del campo.



Antonio Gamoneda en Libro del frío (Ediciones Siruela, 1992).


2 comentarios:

  1. Estremece este hombre. Siempre tan vigente, tan moderno, tan intemporal. Abrazos

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  2. Y que lo digas, querido José Luis. Abrazos, fuertes, solidarios.

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