Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 16 de septiembre de 2014

Charles Bukowski: La noche desquiciada de pasos (1):


igual que el zorro
huyo con los perseguidos
y si no soy el hombre
más feliz
sobre la faz de la tierra
sin duda soy el hombre más afortunado
con vida.




1810-1856

un día Robert Schumann se tiró
al Rin y lo metieron en un psiquiátrico
para el resto de su vida.

su esposa, Clara, retuvo con ferocidad sus composiciones
musicales y
se negó a permitir que las interpretaran.

podríamos pensar que era su mayor protectora y
crítica.

podríamos pensar muchas cosas,
supongo,
pero me alegro de estar escuchando a Rober
en vez de a Clara
esta noche.



Charles Bukowski. La noche desquiciada de pasos. Visor Libros, 2014. Prólogo y traducción de Eduardo Iriarte.


2 comentarios:

  1. Puede que tenga que revisar mis conocimientos, pero que yo sepa, Clara fue la mayor baza de Robert para que su música para piano fuera escuchada. Ella misma fue una de las más grandes pianistas de todos los tiempos, se encargó de llevar las obras de su marido por todo el mundo, con la ayuda de Mendelssohn y tb de Brahms. De hecho ella dio su vida por él, sin duda Shummann era un genio bestial, pero ella tb lo era, y además era (o habría sido) una gran compositora, actualmente se empiezan a tocar con cierta asiduidad algunas de sus obras, pero no llegó a desarrollar esta faceta por someterse a Robert y por cuidarlo hasta sus últimos momentos, además de atender a sus muchos hijos en común. Así que puede que la música de Shummann no haya caido en el olvido (como la de otros muchos genios de la época) gracias, en gran parte, a Clara. Así que mi conclusión es que, además de escuchar a Robert, el viejo Hank debería haberse alegrado de estar escuchando al mismo tiempo a Clara Wieck. ¿No te parece?

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  2. Y quizá, más bien, Bukowski, con todos mis respetos, tendría que haber revisado los suyos. Es, en parte, uno de los motivos por los que ya no me mola Bukowski: no te puedes fiar de nada de lo que dice, de nada de lo que te cuenta como verdad. Así que me fío más de ti, Vel, que además eres un gran pianista. Por lo que sí: me parece. Abrazos, fuertes, solidarios.

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