Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 6 de agosto de 2014

Raúl Núñez: Sueño junto al calefactor:



SUEÑO JUNTO AL CALEFACTOR

Estoy dormido y sueño
echado en el piso de la estación de Hamburgo
junto a un calefactor
porque en toda la ciudad
no hay una sola cama en la que yo pueda dormir
y ya no tengo frío
porque estoy soñando
y a mi lado
hay dos beatniks suecos
que antes de dormirme me dieron cigarrillos
y sé que ellos también sueñan
entre sus chaquetas de cuero y sus botas gastadas.
Sé que escribo soñando
y entre la niebla rosada
que sube hacia mis ojos
desde mi corazón
siento que llega una muchacha
o una muñeca
y sé que no ha llegado en ningún tren
de los que se hielan parados en las vías
porque hay flores en sus pezones
porque está descalza 
y su cabello le besa la cintura
porque sé que habrá gusto a miel y leche
en sus nalgas y en su vientre
y ahora se echa a mi lado
y me calienta con su aliento y su pelo.
Has llegado hasta aquí mi beba,
hasta la estación de Hamburgo
hace demasiado frío
y yo no soy el más solitario
podrías haber llegado hasta el alemán borracho
que cantaba C`est si bon en el bar
tenía 500 marcos
y los muchachos italianos lo robaron.
Ahora está solo
caminando por la estación desierta
tiene una espuma roja en los ojos
y creo que llora,
podrías haberte acercado a él
o al etíope
que hace quince días que no duerme
y ahora está echado en el banco de una plaza
y sabes que allí no hay calefactor
ni siquiera alguien que duerma cerca
y eso no es bueno, muñeca.
Y sin embargo
has venido a echarte al lado mío
y los deditos de tus pies están tibios.
Hagamos el amor, entonces,
aquí sobre el mosaico helado
y después
vayamos a juntar hombres
como si fueran flores
a todos los hombres que están tirados en las calles
o en la plazas
a los borrachos
a los homosexuales
a los drogados de St Pauli
y les contarmos un cuento
o les enseñaremos a balbucear amor
como si fueran niños.
Vayamos a juntar hombres
como si fueran flores
y a llevarlos a todos
a la estación de Hamburgo.



Raúl Núñez en People (1974).





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