Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 4 de agosto de 2014

Ramón Irigoyen: 2 poemas:


XII

He necesitado todas estas injurias contra mi padre
para sacudirme el manicomio de Franco.
Que mi padre ya muerto me perdone
estos insultos tan ordinarios
como yo a él también le perdono
la fetidez de sus sagrarios.
Ya no resisto más este odio: puesto que el Rayo ha muerto
la guerra ha terminado.

Estoy viviendo los primeros minutos de una paz tan frágil
que no sé si es un baño en el mar con más sol
o una mutilación de piernas vientre y brazos.




XIII

Buenos días amor
ya a dos jornadas de tu dulce látigo.
Por ti me he revelado medieval
y para ti amor que estás de viaje
escribo con la hoz de tus zarcillos prusianos.
Tú me sosiegas con el betún de tus besos
y con los polvos de las uñas de tus telarañazos.
La más leal de las espumas de la noche
tu cuerpo de diecinueve caballos
y lo más obsceno de tus pies tus palabras tan jóvenes
y ya con sarro de serrallo.



Ramón Irigoyen en Los abanicos del Caudillo (1982).


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.