Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 10 de agosto de 2014

Daniel Odier: El trabajo, entrevistas con William Burroughs (y 2):


DANIEL ODIER: ¿Necesita usted al lector?

WILLIAM BURROUGHS: Un novelista se dedica fundamentalmente a crear personajes. Necesita al lector en tanto espera que algunos de sus lectores se conviertan en personajes suyos. Los necesita como vehículos sobre lo que escribe. La pregunta que suele hacérsele a un escritor es: ¿Escribiría usted si estuviera en una isla desierta y nadie pudiera leerle? Yo respondería que sí,por supuesto, escribiría para poder crear personajes. Para mí mis personajes son tan reales como las llamadas personas reales, y esa es una de las razones por lo que no estoy sometido a lo que se conoce como soledad. Tengo mucha compañía.


DANIEL ODIER: ¿Existen hombres libres en sus libros?

WILLIAM BURROUGHS: No existen hombres libres en los libros de nadie, porque son creaciones del autor. Yo diría que ahora mismo no hay hombres libres en este planeta, porque no existen en cuerpos humanos: por el mero hecho de tener cuerpo humano estamos sujetos a toda clase de necesidades biológicas y ambientales.




DANIEL ODIER: ¿Son peores los efectos de las drogas que los del alcohol? 

WILLIAM BURROUGHS: El alcohol actúa como un sedante sobre el lóbulo anterior del cerebro aliviando la ansiedad y el descontento y sin duda es uno de los factores que contribuyen a mantener el status quo en los países occidentales. De todas las drogas de amplio consumo, el alcohol es la que tiene las peores estadísticas en cuanto a daños físicos, psíquicos y morales, tanto para el individuo como para la sociedad. ¿Cuántos delitos directamente imputables al alcohol sse cometen cada día bajo su influencia, delitos que no se hubieran cometido de haber estado sobria la persona responsable? Peleas, muertes y accidentes de circulación ocurridos bajo la influencia del alcohol. ¿Cuántos comportamientos reprochables, estúpidos y aburridos son imputables al alcohol? ¿A cuánta gente envilece su consumo? ¿Cuánto tiempo y dinero se invierte en él? ¿Cuánta ineficacia causa su consumo o los efectos secundarios de su consumo? ¿Y cuántas enfermedades pueden atribuirse directamente al alcohol? Cirrosis hepática, enfermedades renales, alcoholismo, psicosis de Korsokov, úlceras de estómago. No alcanzo a comprender cómo puede haber gente opuesta a la legalización del cannabis que no sean a la vez prohibicionistas militantes. 



Daniel Odier. El trabajo, entrevistas con William Burroughs. Enclave de libros, febrero 2014. Traducción al castellano: Federico Corrientes. Diseño de cubierta: Lucas Vázquez de la Rubia.



Nota de David González: Daniel Odier incurre ya desde la misma pregunta en un error común, por desgracia, a muchos otros comunicadores, sobre todo presentadores de televisión: el de hablar de drogas y alcohol como si fueran dos cosas distintas, cuando cualquiera medianamente  informado sabe que el alcohol es otra droga más de las tantas que están catalogadas como tales.


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