Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

miércoles, 6 de agosto de 2014

Alexandr Soljenitsin: Un día de la vida de Iván Denísovich: Párrafo inicial:

Uno de mis libros predilectos es Un día de la vida de Iván Denisovich, del escritor Alexandr Soljenitsin, que tampoco arranca nada mal:




   Las cinco de la mañana. Como todos los días, suena el despertador: unos martillazos sobre el pedazo de riel colgado junto al barracón del Estado Mayor. Los irregulares golpes cruzan a duras penas los cristales y los dedos de escarcha que los cubren, y pronto cesa el ruido. Hace frío. El guardián no tiene ganas de tocar mucho rato.



Alexandr Soljenitsin en Un día de la vida de Iván Denisovich (1969).

Traducción de J. Ferrer Aleu.



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