Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 19 de julio de 2014

Rodrigo Garrido Paniagua: Los dormidos (y 2):


CONVERSACIONES

Les sorprendió un desierto,
una planicie incontestable.

En el camino agotaron todas su provisiones
de palabras mágicas: prodigio, hogar, agua.

Observaron el corazón de piedra de las nubes.
Aprendieron a masticar el silencio
del sol,
            de la sed,
                           de la arena.

Llegaron a nosotros con las manos extendidas.
Llegaron a nosotros con todo su patrimonio en llamas.

Fuimos el abrazo improvisado
ante el bostezo del mundo.
Fuimos lágrimas en una hermosa noche
de estrellas abiertas.




AMANECER

El corazón tiene algo de animal perdido
Mercedes Parada Deu

Porque el corazón tiene algo de animal perdido
construyamos un refugio,
dibujemos una catedral transparente con las manos.

Somos débiles latidos ante el ruido blanco
de la ciudad que persiste.

El tacto es nuestra opción de terciopelo.

En la batalla que se acerca
contra la servidumbre,

ya nada importa.



Rodrigo Garrido Paniagua. Los dormidos. Editorial Origami, abril de 2014. Prólogo de Jorge M Molinero. Cubierta por Julia D. Velázquez.

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