Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 4 de julio de 2014

Pablo Méndez: Yolanda:

He de decir que este verano este blog y su administrador, salvo ocasionales resacas, seguirá abierto. Aprovecharé para postear esos poemas a los que siempre vuelvo. Y este poema, Yolanda, de Pablo Méndez, es uno de ellos. De hecho, hace como 13 años lo incluí en la antología El último en morir que apague la luz



YOLANDA

Tenía quince años
y sabía bailar,
su padre se quedó dormido,
conduciendo.

Date prisa que ya empieza
-me dice nerviosa-
y yo arrastro su silla de ruedas
hacia el televisor.



Pablo Méndez en El último en morir que apague la luz.



2 comentarios:

  1. He descubierto algunas joyas en este átlas, David.

    Un fuerte abrazo

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  2. Hay unas cuantas, Esteban, bro, sí. Otro abrazo fuerte, solidario.

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