Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 11 de julio de 2014

Musa McKim: Sobre las mujeres:




SOBRE LAS MUJERES

Empeñarse demasiado en conservar de la mujer
una imagen de playa, trabajar demasiado para ella,
es acabar -ambos- amargados y decrépitos.
Pero no tiene por qué ser así. Las mujeres aprenden.

Aprenden de sus hijos.
Aprenden de sus maridos -sobre todo
de sus maridos. Aprenden de sus amigos.
Y de los libros. De los libros
aprenden cosas de sus hijos, de sus maridos,
de sus amigos. Y de sí mismas.

Aprenden que deberían estar dispuestas
a sacrificar un poco de comodidad
para alcanzar un poco de belleza. Muchas lo saben por instinto.
Otras lo han de aprender nuevamente, día tras día.
Éstas son más conscientes
(de sus bendiciones), si no
más atractivas.

No es de sorprender
que el zapato más cómodo del mundo
lo lleve la mujer más incómoda.
Si no parece un zapato.

En cuanto a la mujer que recibe un golpecito en el trasero
con el periódico que lleva enrollado
un hombre que se dirige a misa,
en la escalinata de la parroquia de Santa Verónica
en la calle Christopher,
no hay nada aún al respecto.



Musa McKim en Línea y Poesía.

Traducción de Jon Juaristi.


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