Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

jueves, 17 de julio de 2014

Los poetas de la senda (4): 1 poema de Seamus Heaney:





DISCÍPULO

Mi padre trabajaba con un arado de caballos,
sus hombros se abombaron como una vela izada
entre el surco y las varas.
Los caballos redoblaban esfuerzo con cada chasquido de su lengua.

Un experto. Ajustaba la vertedera
y fijaba la acerada y brillante apuntadura.
La gleba se abría sin romperse.
Al llegar al final del recorrido, con un sólo tirón

de las riendas, el sudoroso equipo se volvía
y de nuevo a la tierra. Y él, medio cerrado el ojo
calculando el terreno,
trazando con precisión el surco.

Tropezando iba yo tras sus claveteadas botas,
cayendo a veces sobre la lustrada gleba;
a veces él me llevaba en sus hombros
balanceándome al compás de su faena.

Quería crecer y arar,
cerrar un ojo, tensar mi brazo.
Lo único que hice fue ir detrás
de su ancha sombra por la granja.

Era un estorbo, tropezando, cayéndome,
y hablando sin parar. Pero hoy
es mi padre quien con pie inseguro
viene detrás de mí, y se niega a marcharse.


Seamus Heaney. Traducción de Beatriz Villacañas.


Varios Autores. Los poetas de la senda. Selección natural. Muestra Internacional de Poesía Contemporánea (1958-2013). Opera Prima, 2014. Edición de Chema Rubio. Ilustraciones de Mar Lozano. Diseño de cubierta: ADE Rincón.


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