Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 1 de julio de 2014

Joseph Brodsky: 2 poemas:


OLVIDASTE la aldea perdida entre pantanos
de una tierra de bosque, en cuyos huertos
nunca se ven espantapájaros: valen más que el sembrado.
El camino está lleno de barrancos y ciénagas.
Tiene que haberse muerto tía Nastya, y Pésterev también
(o, si todavía vive, andará por el sótano, borracho,
buscando el modo de hacerse una puerta o una verja
con el cabecero de nuestra cama).
Y en invierno hacen leña y comen nabos
y las estrellas congeladas titilan por el humo.
No hay novia en la ventana, sino festín de polvo,
más un sitio vacío donde nosotros nos amamos.




EN CUANTO a las estrellas, siempre están.
Cuando aparece una, llegan en pos las otras.
No habrá mejor manera de mirar desde arriba
hacia abajo, de noche, que la suya: guiñando.
Mejor están sin ellas los cielos. Y, no obstante,
se conquista mejor el espacio sidéreo
en su presencia. Eso sí: sin moverse,
en la tumbona, solo en la terraza.
Como dijo el piloto de una nave,
tapándose la cara con un poco de sombra:
parece que no hay vida en ningún sitio,
ni estrella en que dejar la vista detenida.



Joseph Brodsky en Parte de la oración y otros poemas.

Traducción de Amaya Lacasa y Ramón Buenaventura.


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