Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 11 de julio de 2014

Francisco Jota-Pérez: Aceldama:

Esta es la cubierta de Aceldama, novela de Francisco Jota-Pérez:






Y así da comienzo:


Están ellos dos y están los demás, también con cuerpos acorazados y en camino en línea recta hacia una intención, quizá incluso un destino, de arma. Una decena de hombres, más él, y un par de mujeres, contándola a ella, pendientes de su aliento y de la posición de los pies, pendientes del cronómetro que zumba y se hace audible en cada esquina del gimnasio al final de cada asalto. Combaten: por parejas, dentro y fuera de alguno de los dos cuadriláteros o contra el saco. Samuel boxea con Adriana, formando un equipo mixto que es dado por bueno por el Entrenador y no es de incumbencia de nadie más. Él es serio en sus posturas y presta especial atención a las fintas y a la armonía correcta en el movimiento de marea de los golpes y el retroceso a armar la guardia, del acercarse y el alejarse, aunque se cohíbe con la fuerza de los golpes y tira en falso, clemente. Ella pega fuerte y en serio, y a ratos baila, aunque se cubre bien y, sin formas precisas bajo la ancha sudadero, sin curvas ni ángulos que revelen un ápice de su delgadez, es rara la vez que uno de los guantes de Samuel la toca. Suena el reloj, y hombre y mujer hacen chocar los puños en un saludo cansado.



Francisco Jota-Pérez. Aceldama. Editorial Origami, abril de 2014. Ilustración de cubierta: Julia D. Velázquez.


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