Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 23 de junio de 2014

Mason Currey: Rituales cotidianos (1):


Fue José Ángel Barrueco quien me recomendó estos Rituales cotidianos, de Mason Currey. Y si hay alguien a quien yo hago caso en estas cuestiones es a José Ángel Barrueco. Así que me hice con este libro. Y disfruté con los rituales y las manías con que más de ciento sesenta escritores, pintores, científicos o músicos se enfrentan al acto creativo.




ERNEST HEMINGWAY (1899-1961)

EN CONTRA de la leyenda popular, Hemingway no iniciaba cada sesión afilando veinte lápices calibre dos. "No creo haber tenido nunca veinte lápices a la vez", dijo a The Paris Review. Pero sí tenía su cuota de manías a la hora de escribir. Escribía de pie, frente a un estante que le llegaba hasta el pecho sobre el cual estaba la máquina de escribir, y encima ponía un tablero de lectura. Componía los borradores a lápiz en hojas de papel cebolla colocadas oblicuamente sobre el tablero; cuando la obra marchaba bien, Hemingway retiraba el tablero y se pasaba a la máquina de escribir. Registraba su producción diaria de palabras en una tabla -"para no engañarme a mí mismo"-, decía. Cuando la escritura no marchaba bien, dejaba de lado la ficción y respondía cartas, lo que le proporcionaba un oportuno descanso de "la horrorosa responsabilidad de la escritura"; o, como a veces la llamaba, "la responsabilidad de la escritura horrorosa".



Mason Currey. Rituales cotidianos. Cómo trabajan los artistas. Turner Publicaciones, febrero de 2014. De la traducción: José Adrián Vitier. Ilustración de la cubierta: Enric Jardí.


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