Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 17 de junio de 2014

José Ángel Barrueco: El amor en los sanatorios ( 2): Presentación en Madrid:


Mañana, 18 junio, 20:30h, La Inquilina, presentación del libro El amor en los sanatorios, de José Ángel Barrueco, arropado por un extraordinario elenco de poetas, a saber: Álex Portero, Gsús Bonilla, Daniel G. Sanguino, Esteban Gutiérrez Gómez y Ana Pérez Cañamares.



HOSPITAL, PLANTA DE PEDIATRÍA

levanto la cabeza y los veo:
a los niños y sus
goteros
vendajes
escayolas
suturas recientes

dichosos en su ignorancia
no parecen comprender qué les ocurre

algunos reposan por la anestesia
otros tratan de jugar, o lloran

quiero salvarlos a todos
ahorrarles el sufrimiento
y los fármacos
penar por ellos
matar por ellos
liberarlos

las lágrimas se obstinan en salir
pero no las dejo, las reprimo

aprieto los labios
me acomodo en mi propia congoja

lo único que puedo hacer
es ocuparme del mío
de mi hijo
de 14 meses de edad
que también está allí
tras una gastroscopia

y lo hago:
lo levanto
y lo abrazo
con mucha fuerza,
la que destila el amor
en los sanatorios...
para ahuyentar a
los demonios
y que sepa que aún
puede contar conmigo
y que no está solo.



José Ángel Barrueco. El amor en los sanatorios. Canalla Ediciones, 2014. Del prólogo: Gsús Bonilla. Del diseño e ilustración de cubierta: José M. Alejandro (Choche).

5 comentarios:

  1. A nada que tengan conciencia de si mismos saben donde están. Luchan, se defienden, sale a flote la innata cualidad del Hombre, la de resistir lo que parece imposible para una naturaleza en apariencia tan frágil.

    Una infancia hospitalaria forja carácter.

    Un abrazo, David.

    ResponderEliminar
  2. Supongo que sí, Tomás, que una infancia así forja carácter. Pero casi es mejor no pasarla en el hospital por mucho carácter que forje. Otro abrazo, Tomás, fuerte, solidario.

    ResponderEliminar
  3. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  4. Es tan poco lo que se elige en esta vida. De la hiel saca partido la digestión, seamos estómago cuando llegan momentos en los que ser boca nos queda demasiado arriba.

    Feliz día, David.

    ResponderEliminar
  5. Eso es cierto, tío: es poco lo que se elige en esta vida. Desde luego, niños o no, lo que no elegimos son las enfermedades. Pero de otros temas, sí tenemos margen de maniobra. Otra cosa es que queramos hacer esa maniobra o no. En fin... Feliz día para ti también, Tomás, amigo. Abrazos fuertes y solidarios.

    ResponderEliminar

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.