Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 2 de junio de 2014

José Ángel Barrueco, con Choche: El amor en los sanatorios: Clip de vídeo 2:

Y aquí la segunda parte de la presentación de El amor en los sanatorios:

2 comentarios:

  1. Los poetas no suelen tener vidas más especiales que el resto. Especial es su capacidad para dar emotividad a lo más significativo de sus existencias.

    Habrá quien se quede con las descripciones de lugares, hechos, momentos, yo me quedo con el sentimiento que desgranan. Hay es donde nos podemos ver todos en algún momento.

    A Choche no le conocía, a José Ángel un poco. Me han gustado los dos.

    Un abrazo, David.

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  2. Depende de qué poetas, Tomás. Aunque coincido en que lo especial es esa capacidad de la que hablas. Me alegro que te hayan gustado Choche y Barrueco. Abrazos, fuertes, solidarios.

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