Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 17 de junio de 2014

Henry Miller: Leer en el retrete:


Leer en el retrete es un texto inédito de Henry Miller en estado puro:



Según he podido atisbar en las charlas con los amigos íntimos, la mayor parte del tiempo que dedican a leer en el retrete se ocupa en lecturas intrascendentes. Almanaques, revistas ilustradas, series, historias de detectives, thrillers, meros flecos de la literatura, eso es lo que la gente se lleva al cuarto de baño para leer. Según me cuentan, algunos incluso tienen allí una estantería. El material de lectura les espera allí por así decirlo, como en la sala de espera del dentista. Me parece asombrosa la avidez con que la gente repasa el "material de lectura", que así lo llaman, amontonado en altas pilas en las salas de espera de los distintos profesionales. ¿Será para mantener alejado de su mente el suplicio que se les avecina? ¿Para compensar el tiempo perdido? ¿Para ponerse al día, como suelen decir, con los asuntos públicos? O sea, con la guerra, los accidentes, la guerra de nuevo, los desastres, más guerra, asesinatos, guerra otra vez, suicidios, de nuevo guerra, atracos a bancos, guerra y más guerra, fría o caliente. Sin ninguna duda, se trata de los mismos individuos que dejan la radio encendida la mayor parte del día y de la noche, los que van con la mayor frecuencia posible al cine -donde renuevan las oticias, los asuntos públicos-, los que compran televisores a sus hijos. ¡Todo por el bien de la información! Y sin embargo, ¿aprenden algo que de verdad merezca la pena saberse sobre esos asuntos de tan terrible importancia, esas noticias que sacuden al mundo.

La gente podrá insistir en que devora los periódicos, o pega las orejas a la radio (a veces, ambas actividades a la vez) para estar al corriente de las cosas del mundo, pero se trata de un mero engaño. Lo cierto es que en cuanto esos lamentables individuos dejan de estar activos, en cuanto no están ocupados, toman conciencia de un vacío interior abrumador y mareante. Da lo mismo, francamente, la clase de paparrucha que los alimente, siempre y cuando les sirva para ahorrarles un enfrentamiento con ellos mismos. Meditar de verdad acerca de los asuntos del día, o incluso acerca de los problemas personales, es lo último que desea hacer un individuo normal.



Henry Miller. Leer en el retrete. Navona Editorial, mayo de 2014. De la traducción y del epílogo: Enrique de Hériz. Fotomontaje de la cubierta: Eduard Serra.


2 comentarios:

  1. Nunca me gustó leer en el retrete, a ese lugar de peaje y humillación corpórea me solía llevar los apuntes de matemáticas. Tenía que aprender en todo momento que tanta derivada e integral eran una puta mierda que olían a lo que eran. Me pasé a letras y aunque continúe acudiendo al tigre-qué remedio- nunca más me entretuve allí. Fuera todo era más interesante.

    La gente lee lo que es, o aspira a ser (cada vez leo más poesía).

    Un abrazo, David.

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  2. A mí tampoco me gusta leer en el retrete, tío. Pero ya sabes: para gustos hicieron colores o algo así. Yo creo que al tigre hay que ir a lo que se va y punto. Otro abrazo, Tomás, fuerte y solidario.

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