Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 28 de junio de 2014

Ana Vega: El precipicio interior y la indagación de David González:

Si el otro día mi agradecimiento era para Marina Llorente, en esta ocasión mi gratitud es para con la poeta Ana Vega, por esta reseña sobre El lenguaje de los puños, aparecida el pasado jueves en el suplemento de cultura del diario La Nueva España, y que puedes leer, si quieres, debajo de la cubierta del libro. Muchas gracias, Ana.



EL PRECIPICIO INTERIOR y LA INDAGACIÓN DE DAVID GONZÁLEZ

José Ángel Barrueco presenta esta antología crítica de la obra del escritor asturiano David González de la mano de la editorial Origami. Cuántos nombres podrían soportar una edición como ésta, cabe preguntarse. Prueba de fuego para comprobar de un modo neutral si la obra de un autor ha logrado la relevancia necesaria como para ser considerado, como señala Barrueco, "uno de los más grandes poetas contemporáneos". Un estudio abierto a todas las voces que en un momento u otro consideraron oportuno reseñar la obra de David González ("Nuestro cometido ha sido el de reunir las distintas voces que, durante estos años, se han pronunciado en la prensa y en internet sobre la obra del poeta nacido en San Andrés de los Tacones. De tal modo que el libro no obedece al estudio escrito por un único autor, como viene siendo habitual en esta clase de ensayos críticos, sino que constituye una pluralidad de versiones y opiniones") y también el camino andado desde entonces, cómo su obra y escritura han sabido alcanzar un rigor que muchos pusieron en duda (y aún siguen) recurriendo a una marginalidad que sólo tiene cabida en cuanto a estar situada, escritura, visión, conciencia y propósito, al margen de lo establecido por la norma y el sistema o el modus operandi de quien se establece como ganador en una sociedad que defiende la cobardía en todos sus aspectos como claves fundamentales del éxito, mal visto entonces todo carácter ciertamente indómito, salvaje, feroz, o cualquier grado de autenticidad. David González escribe desde dentro, con conocimiento y respeto por la palabra, por todo lo que implica y por su capacidad transformadora. Como bien describe la nota biográfica, la producción de David González "entronca, ideológicamente, con la poesía de la conciencia, pero no con el realismo sucio ya que esta última corriente se caracteriza por su ficción autobiográfica, ni tampoco con la denominada poesía de la experiencia, ya que esta última, según sus máximos representantes, es poesía de ficción, mientras que la literatura de David González es precisamente ese radical compromiso entre la vida y la expresión poética. El autor subraya, en innumerables ocasiones, la inexistencia de fronteras entre su forma de vida y su forma de escritura". Datos imprescindibles para conocer y comprender la obra de David González, datos fundamentales para establecer esa unión sagrada entre vida y escritura, esa conciencia que salta de un lado a otro sin perder ni un ápice de exigencia, exigencia vital y poética, conciencia crítica en ambos lados, indisoluble unión de la que surge obra y vida a su vez. Compromiso en ambos lados, raíz fundamental de todo discurso poético, algo que la escritora Adrienne Rich recordaba como necesario también pese a que muchos intenten establecer división o frontera. No puede existir desvinculación o ruptura entre este nivel de exigencia y compromiso poético entre palabra y hombre, pues el equilibro se rompe y también el discurso. Dicha ruptura nos situaría en otro lugar tanto poético como humano, otra conciencia de las cosas, un lugar más seguro, pero también más cobarde, menos necesario. No es el caso.

Vemos a través de este libro la trayectoria poética (también en prosa) de David González a través de muchas voces: Isla Correyero, Martín Rodríguez-Gaona, Care Santos, Chus Neira y Roger Wolfe... Es precisamente esta visión la que nos permite un acercamiento más preciso al autor y su obra, cada reseña se acompaña del poema o poemas tratados, permitiendo al lector una indagación más íntima, más profunda, una visión más amplia, si cabe. Se menciona la eficacia de la palabra del autor, su autenticidad, su valentía, la proximidad hacia el lector, el compromiso -quizá la palabra que mejor defina a voz y hombre-, redención, golpe, violencia, conciencia social, precipicio, desesperación, calor humano, piedad, justicia, víctima y verdugo, verdad, miseria, desgarro, belleza...

Sin duda la mejor manera de conocer a David González es abrir sus páginas y entrar dentro o como bien indica José Ángel Barrueco: "Si de verdad quieren saber lo que es una cárcel por dentro, lean a David González".


Ana Vega. Cultura, La Nueva España, jueves 26 de junio de 2104.




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