Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 25 de mayo de 2014

Susan Griffin: Me gusta pensar en Harriet Tubman:



ME GUSTA PENSAR EN HARRIET TUBMAN

Me gusta pensar en Harriet Tubman.
Harriet Tubman que llevaba un revólver,
que tenía una cicatriz en la cabeza de una piedra arrojada
por un capataz de esclavos (porque ella
replicó), y que tenía
un precio sobre su cabeza
de miles de dólares y que
nunca fue atrapada, y que
hacía caso omiso de la ley
cuando la ley era injusta,
que desafiaba a la ley. Me gusta
pensar en ella.
Me gusta pensar en ella sobre todo
cuando pienso en el problema
de alimentar niños.

La respuesta legal
al problema de alimentar niños
es diez almuerzos gratis cada mes,
lo que significa, en la vida real del niño
almorzar un día sí y uno no.
Lunes pero no martes.
Me gusta pensar en el presidente
almorzando el lunes pero no
el martes.
Y cuando pienso en el presidente
y en la ley, y en el problema
de alimentar niños, me gusta
pensar en Harriet Tubman 
y su revólver.

Y entonces a veces
pienso en el presidente
y en otros hombres,
hombres que practican la ley,
que veneran la ley,
que hacen la ley,
que imponen la ley,
que viven detrás
y operan a través
 se alimentan
a expensas de 
niños hambrientos
a causa de la ley.

Hombrs que se sientan en oficinas forradas de caoba
y piensan en las vacaciones
y les dicen a las mujeres
que se cuidan 
de alimentar a los niños
que no sean histéricas,
que no sean histéricas como en la palabra
hysterikos, que en griego significa
sufrimiento del útero,
que no sufran en sus
úteros,
que no les importe,
que no molesten a los hombres
porque ellos quieren pensar
en otras cosas
y no quieren
tomar en serio a las mujeres.
Yo quiero que ellos
tomen en serio a las mujeres.

Quiero que piensen en Harriet Tubman
y recuerden,
recuerden que fue golpeada por un hombre blanco
y vivió
y vivió para reparar sus agravios,
y vivió en pantanos
y llevó ropa de hombre
rescatando a cientos de fugitivos
de la esclavitud, y nunca fue atrapada
y tuvo a su mando un ejército
y ganó una batalla
y desafió las leyes
porque las leyes eran injustas.
Quiero que los hombres
nos tomen en serio.
Estoy cansada de querer que piensen
en lo justo y lo injusto.
Quiero que teman.
Quiero que sientan miedo ahora
como yo he sentido el sufrimiento en el útero,
y quiero que
sepan
que siempre hay un tiempo
siempre hay un tiempo de hacer justo
lo injusto,
siempre hay un tiempo
para la retribucion
y ese tiempo
empieza.



Susan Griffin en Nuevas voces de Norteamérica.

Traducción de Claribel Alegría y D. J. Flakoll.


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