Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 4 de mayo de 2014

Felipe Durán: Mi Mamá:




MI MAMÁ

Tu amor dio calor a los años
que pasé en casa,
abrazos cuando llorábamos
atole para los resfriados
yerbabuena para el estómago doliente
despedidas diarias a la escuela:
"Ya me voy, Amá"
"Bueno, m`hijo, que Dios lo acompañe"
desde mi edad tierna
nos enseñaste el significado
de la seguridad

esos tiempos felices te costaron
una vida de abnegación
dejaste la escuela desde muy joven
para ser obrera en los terrenos
haciendo el trabajo de un hombre fuerte

sentiste el dolor de Arturo
cuando estaba enfermo
y necesitado de alimento,
te faltó un centavo
para comprarle un bote de leche
que costaba tres centavos,
me cargaste en tu vientre
por 1400 kilómetros
durante un viaje de tres días
cruzando el desierto ardiente
para llegar a California
donde nací el mismo día

y cuando tu papá, mi abuelito Domingo
falleció en Socorro, tu tierra natal,
en el año 1939,
estabas muy lejos en un lugar extranjero
cuando yo tenía tres años de edad

tus penas no fueron en vano, Amá
porque nos diste más que las comidas
y el cuidado de una madre,
ahora tenemos algo valioso
que pasaremos a nuestros hijos

siempre te honraremos
por haber puesto tu marca especial
en todo lo que hiciste
aún las tortillas y huevos con chorizo
los frijolitos, chilito picoso y
sopita de fideo (en nuestro idioma las cosas
pequeñas son las mejores)
no eran comidas solamente
sino símbolos permanentes
de nuestra cultura y vida familiar

ahora una tortilla calentita hecha en casa
despierta mis memorias del hogar
donde crecí, donde siempre supe
que pertenecía, sin tener que preguntar
"¿quién soy?"
un prietito flaco en cuerpo pequeño
que pesaba 40 kilos
con la nariz más grande de la familia
y que sobrevivió a todos aquellos juegos
peligrosos que mis primos y yo inventamos
con tecnología doméstica
que a veces explotaba

¡qué ligero corría!
y brincaba desde los techos
tratando de volar como el Capitán
Marvel, el precursor de Superhombre,
y podía subirme a los árboles
con gran facilidad, pero también
me gané honores que te dieron orgullo

ahora oigo a la gente hablar
de valores familiares, pero tú nos enseñaste
el significado verdadero de las riquezas:
no el dinero ni las posesiones materiales
sino quienes somos y cuánto damos

a mis hijos les contaré mis memorias
para pasárselas a sus hijos
y así preservaremos nuestro pasado
y aseguraremos su futuro
porque la familia abarca
más que una generación
y la nuestra siempre vivirá

tú, Amá,
nos enseñaste lo que es la maternidad


Felipe Durán en Los vasos comunicantes, antología de poesía chicana.


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