Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 18 de mayo de 2014

Emilio Amor: Territorio perdido (1):


VIII

Yo crecí en un país de santo y seña,
donde los hombres vestían el mahon de las fábricas
y las mujeres el negro perpetuo de la viudedad.




I

Sólo tu voz me llama desde el antes,
sólo carbones en esta noche antigua.
La soledad en que tiemblo porque vas a dejarme
huérfano en este mundo de chacales infectos.

Tu voz me llama por mi nombre de niño,
porque es la hora de dormir, de recogerse en casa.
La misma voz que me consuela con su dolor agudo
cuando enfermo.

Y la que canta
cuando extiende la ropa blanca por los prados.

Yo juego con las piedras,
con la nieve que extiende sus cristales fractales
por los axiomas de la geometría.

Voy caminando así, ciego de dudas,
hacia un futuro tan incierto
que no sé cuando empieza.



Emilio Amor. Territorio perdido. Heracles y nosotros, nº 11, 2014.



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