Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 16 de mayo de 2014

Cancha (10): Entrevista en TPA + Reseña de No hay tiempo para libros:


Hace unos días, Vanessa Gutiérrez me hizo una entrevista para su programa de televisión, Pieces, de la TPA. Dicha entrevista se emitió ayer jueves, a eso de la medianoche, pero, joder, me dormí antes de poder verme. No me gusta verme. Pero esta mañana, el programa ya estaba colgado en la web de la TPA, así que lo vi. Y si tú quieres verlo, solo tienes que pinchar en el siguiente enlace:



Y este mes de mayo, en el número 411, correspondiente al mes de mayo, del periódico de la CNT, Alberto García-Teresa ha escrito una reseña sobre mi anterior poemario, No hay tiempo para libros (2ª edición), así que te paso el enlace al periódico de la CNT:


Y bajo la cubierta de este libro, la reseña de Alberto y uno poema del libro:




NO HAY TIEMPO PARA LIBROS (2ª edición)

La poesía de David González surge de una actitud violenta, agresivamente defensiva, fruto de la injusticia social. En su obra abundan las declaraciones de principios, con las que construye una actitud contestaría, antiautoritaria (especialmente contra los elementos represivos, como la policía o los carceleros), insumisa, beligerante, constantemente combativa: "yo nado contracorriente", proclama. Así, los textos de este No hay tiempo para libros muestran la hostilidad del mundo. Se reedita este volumen con nuevo disesño de cubierta y treinta páginas adicionales, que suman casi una veintena de nuevos textos, coherentes con el resto del libro. Además, se vuelve a reproducir el excelente prólogo de Ainhoa Sáenz de Zaitegui, que disecciona la poesía de David González. El poeta busca extraer generalidades sobre el vivir. No quiere trascender la anécdota, sino dotar cada acontecimiento de relevancia, en tanto que, para este poeta, somos la suma de nuestras experiencias.

En particular en el extenso conjunto de obras de este autor, No hay tiempo para libros presenta algunas novedades en su trayectoria. Por un lado, llama la atención que las citas que acompañan todos y cada uno de los poemas están ubicadas al final del mismo, para reafirmar antes que para contextualizar o para plasmar un punto de partida. Igualmente, muestra un uso original de los signos de puntuación: la práctica totalidad de estos signos se hayan sustituidos por los dos puntos. De hecho, ocurre siempre con el punto. Al respecto, cobra especial importancia al colocarse en lugar del punto y final, por lo que, además de la encadenación continua de oraciones y de significados que produce, consigue que los poemas se liguen entre sí. También provoca un ritmo muy ágil en su lectura. Igualmente, el autor tampoco utiliza mayúsculas, pero sí su particular y habitual sangrado de conjunciones copulativas y disyuntivas.

A su vez, otra aportación de este poemario es que las mujeres y amantes que aparecen responden a un mismo nombre: "musa". Así, las ensalza y las ubica, de manera general y colectiva, en una situación superior, que queda más remarcada aún por los escenarios degradados en los cuales se desarrollan los textos. Con todo ello, el autor continúa ofreciéndonos una poesía escrita desde las vísceras, incómoda y repulsiva, radicalmente antiautoritaria.


Alberto García-Teresa.


         SALPICADERO

         me tengo por un hombre,
         con todo lo que ello implica:
         así que puedo ponerme
         en el lugar de padre:

         quiero decir que puedo entender
         por qué esconde esa fotografía:
         por qué lleva años haciéndolo:

         escondiéndola en una carpeta
         negra:
         en la guantera de todos sus coches:
         desde el que, con setenta años,
         conduce ahora: un renault 19:
         hasta el primero: un seiscientos:

         desde antes quizá:
         desde la vespa en que paseaba a madre:
         embarazada de mí:

         desde antes, en efecto:
         desde que hizo la mili en aranjuez:
         ciudad de la que era natural
         esa fotografía en blanco y negro:

         el pelo a lo garçon:

         el suéter de verano:

y       la falda de tubo por encima de las rodillas:

         una chavala guapa a rabiar:
         que sonríe al objetivo: padre:
         como solo a esa edad el amor sabe sonreír:

         como madre le sonreía:

         me tengo por un hombre,
         con todo lo que ello implica:
         así que puedo ponerme
         en el lugar de padre:

         pero no en el de madre:

                      en el de madre no:

         una buena mujer
         que besa el suelo
         que pisa un hombre
         que lleva décadas engañándola:

         con una chavalita de aranjuez
         por la que no pasan los años:

         mientras ella:

         madre:

         la pobre:

         envejece:



          David González.



Y, por supuesto: Muchas Gracias.


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