Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 14 de abril de 2014

Rodolfo Häsler (Ed.): Jane Bowles. Últimos años (1): Gracias Alfredo Taján y Gracias Pedro Pizarro:

Me suceden, a veces, cosas extraordinarias o que yo las considero como tales. Y de la misma forma que uno cuenta las malas pasadas de la vida, también ha de contar, creo, las buenas. Dicho esto, empiezo por el principio. Hace unos días, en Málaga, la última noche que pasé allí, el día que recité en el festival Irreconciliables 2014, estábamos en un bar de copas, de aspecto moderno, acogedor, tomando la penúltima, cuando me fijé en una estantería de, creo recordar, 3 baldas, que de algún modo dividía el espacio del local en dos. No pude resistirme a echarle un vistazo a los libros. El primero que cojo es este: Jane Bowles, últimos años. Ni que decir tiene que si hay una escritora por la que siento verdadera debilidad esa es Jane Bowles, a mi juicio muy superior, escrituralmente hablando, a su marido, Paul Bowles. Tengo su novela, tengo su famosa biografía, editada por Circe y creo, si no me equivoco, que también tengo sus relatos. Así que también tenía que tener este libro. El problema es que debía costar una pasta, de la que yo andaba justillo para terminar la gira de presentación de El lenguaje de los puños. Y en mi ciudad, Gijón, la ciudad gris, no lo vi nunca en ninguna librería. Pero lo necesitaba imperiosamente. Pensé en robarlo. Estaba chupado. Lo pensé seriamente. Entonces pensé en el camarero. Quizá le echasen una bronca. Quizá se lo descontasen de su salario. Quizá hasta lo echasen a la calle. Deseché, pues, el robo. Entonces, en la barra, coincido con dos tíos, dos desconocidos, dos malagueños, a los que, vete tú a saber por qué, les hablé de mi admiración hacia Jane y de lo mucho que daría por tener ese libro. Uno de los desconocidos me dijo que él tenía un ejemplar, que quizá si hablábamos con el camarero, este me daría el ejemplar del local y al día siguiente, el desconocido, lo repondría con su propio ejemplar. Lo hablamos. Pero el camarero, con razón, no estaba por la labor. Terminé dandole una de mis tarjetas de visita al desconocido que me prometió que me haría llegar un ejemplar del libro. En cuanto salí del bar, me olvidé completamente de esta historia. Por regla general, lo que se habla en un bar por la noche, no sale de ahí, se queda ahí: en el bar. Sin embargo, joder,

el pasado viernes llaman a mi timbre, al de arriba, y abro y me encuentro con un mensajero que me trae un paquete de Málaga. Pensé que alguno de los amigos que hice allí, amigos poetas me refiero, me enviaba sus libros o algo así. No pensé para nada en Jane Bowles. Ni en este libro. Pero cuando abro el paquete, me encuentro con Jane Bowles. Dentro, una tarjeta con unas palabras. El libro me lo envía Alfredo Taján, poeta y director del Instituto Municipal del Libro, Ayuntamiento de Málaga. Me lo envía porque Pedro Pizarro (uno de los dos desconocidos del bar) le había hablado de mi interés por Jane y de ahí que me haga llegar 1 ejemplar. Solo puedo decir esto: Muchas gracias, Alfredo & Muchas gracias, Pedro Pizarro: Me habéis hecho muy, pero que muy feliz. 



Jane Bowles, últimos años. Instituto Municipal del Libro, Área de Cultura del Ayuntamiento de Málaga, Colección Consulado del Mar nº 3, 2010. Edición de Rodolfo Häsler. Diseño de la colección: Luis Terriente. De "Cabeza de gardenia", Alfredo Taján. Del prólogo y la cronología: Rodolfo Häsler. 

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