Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 14 de abril de 2014

Juan Ramón Jiménez: VIDA (1):

Nunca creí que escribiría esto. Pero tengo que escribirlo. Porque es verdad: Estoy disfrutando con Juan Ramón Jiménez: con algunos pasajes de esta especie de autobiografía vital y literaria de Juan Ramón Jiménez. Él la llama: la Obra. Lo cierto es que Vida (volumen I, Días de mi vida) contiene unos pasajes excelentes, entre otros que, por lo menos a mí, me  parecen auténticas cursilerías. Pero este libro ya digo: me parece genial. Además, contiene un abundante y exhaustivo corpus de notas. Una gozada. Tiene una pega. Para como están los tiempos, no es apto para todos los bolsillos. Yo tuve que ajuntar durante un tiempo para poder comprarlo a 39 euros (vale 43). En fin, en este primer post te dejo con un pasaje, digamos, combativo, en el que su dardo hace diana en el poeta León Felipe.



   CCCIX

   LIBELO COMO LEÓN FELIPE

   En Cuba supe por un testigo de vista, que durante la guerra, León Felipe se refujió en la Embajada de México, donde protestaba de todo, envuelto en el gran abrigo de pieles del Duque de T`Serclaes asesinado, y jactándose de ello con vociferación y bromista. Pensé yo que ese abrigo se lo debía haber dejado, ya que no tenía dueño, a los pobres milicianos que morían gangrenados por la nieve en el frente de Teruel. En cuanto a la comida de la Embajada, los milicianos comían melón por dieta de pelea. En las trincheras murió Pablo de la Torriente, en las trincheras se puso tísico Miguel Hernández, en las trincheras vivía del todo Gustavo Durán. O no gritar tanto o irse a las trincheras, León Felipe.
   Yo creo que un hombre fuerte todavía, si tiene vocación peleona, debe pelear con los que pelean sin vocación y a la fuerza. Si no, debe quitarse de en medio y no estorbar. No debe ver y llevar a los extranjeros a que vean, como turistas, la guerra y la cuenten como teatro: no debe celebrar con banquetes los triunfos de la muerte; debe alejarse, hacer lo que pueda por todos sin mermarle pan y abrigo ni lugar al que lo hace todo.
   La poesía de la guerra no se escribe, y sobre todo no se escribe desde lejos, se realiza. Poeta de la guerra es el que la sufre de veras en la ciudad o en el campo, no el que se desgañita en un refugio seguro y cree en la eficacia de su jemido y su llanto resguardado.



Juan Ramón Jiménez. VIDA. Volumen I. Los días de mi vida. Editorial Pre-Textos, marzo de 2014.  Herederos de Juan Ramón Jiménez. Reconstrucción, estudio y notas: Mercedes Juliá y Mª Ángeles Sanz Manzano. Fotografía de la cubierta: Grete Stern (legado de Damián Bayón, Santafé, Granada).




No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.