Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 6 de abril de 2014

Cecilia Quílez: 2 Poemas:


Mi perro ha entrado por la ventana.
Apaga del agua el sonido
y lame la tinta borrosa de la tarde.
La otra lo acaricia.

Ensayo una máxima
donde escapen las palabras baldías
para no romper este espejismo.

Necia, me digo:
Tú no haces música,
estás inventando la sordera.



Estoy aquí a medias
y no me sale decirte más que deseo.
No entiendo de fuegos ni malvas posibles,
no sé del desdén a la carne.

Qué más da si hoy soy un monstruo
de fauces furtivas y repto a tu boca
a beber si me dejas.

Qué más da si sólo sé que quiero probarte,
puntualizar en tu piel cada respiro.
Que más da lo que sienta.

Aquí, ahora mismo
vamos a gozarnos, citar a la sangre
en el umbral de su género,
saciar por completo este delirio
Innombrable y proscrito.

Y será mañana cuando veremos
cómo incendiamos la guarida
y nos curamos este olvido.



Cecilia Quílez en Por donde pasa la poesía.

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