Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 7 de abril de 2014

Breve Crónica de la Gira de presentación de El lenguaje de los puños:



Quiero empezar la crónica de lo que fue esta gira de presentación de El lenguaje de los puños, con esta fotografía que me hizo llegar el gran Enrique Señor(ans) de mi paso por su librería, la librería A pie de página, en Valladolid. Mi cara resume perfectamente mi estado de ánimo ante estos últimos días en los que recorrí buena parte de España dando recitales día sí día no. En ella aparecemos Enrique Señorans, Felipe Zapico y yo, en lo que podría definirse como el inicio de la gira. Desde aquí le doy las gracias a todas las personas que asistieron a esa primera presentación del libro. Como no recuerdo, por desgracia, todos los nombres, pondré los que sí recuerdo: Los poetas Jorge Molinero, Carmen Gc y Felipe Zapico; el también poeta Chapu Valderrama; el fotófrafo del diario que nos sacó unas fotos (puede que la de arriba); y otras personas a las que recuerdo de recitales anteriores. Y por supuesto, gracias infinitas, a Enrique Señor(ans) que como le dije a él y como digo aquí: Ojalá hubiera más personas como él, y no solo en el mundo de la poesía.


Después, a las ocho de la tarde, camino del Ateneo Republicano, donde los poetas Jorge Molinero, Felipe Zapico, Carmen Gc y yo, presentados por Enrique Señorans, dimos un recital cojonudo o eso creo ante un público atento, comunicativo, que disfrutó con cada verso de nosotros cuatro, que nos vaciamos. Como muestra estos enlaces donde podéis ver unos vídeos. Algunos poemas están cortados, pero, en general, te puedes hacer una idea de lo que fue el recital:








Fotografía de Alexander Rol Jorge


Antes de proseguir, quiero decir algo. Los detalles, los hechos, son los que definen a la gente, y no las hermosas palabras. Un detalle de Felipe Zapico. Hace meses, en Madrid, Felipe llevaba un sello imprentilla muy chulo y le pregunté que dónde lo había conseguido. Me lo dijo. Intenté hacerme con uno en Gijón, pero no hubo manera. En Valladolid, en la plaza Mayor, Zapico traía una bolsa en la mano, dentro: un ejemplar de El lenguaje de los puños y ¡¡¡un sello imprentilla!!! (para mí). Me quito el sombrero, Zapi, hermano. Sobran más comentarios. 

Llegamos, Begoña y yo, al hotel a las cinco de la mañana, y a las siete en pie, para coger un tren a Madrid, a Chamartín, y acto seguido, otro desde Atocha a Valencia, donde nos esperaba otro grande: David Trashumante, que iba con el poeta y biólogo, un tío flipante, pura paz, de nombre Román. Nos alojamos en el Imsa Hostel, un sitio en el barrio del Carmen, una casa que sus actuales dueños están rehabilitando poco a poco. Esa misma noche, en el café Museu, totalmente roto, el primer recital, al que acudió gente como mi colega Félix Menkar y su mujer Carolina, que repetirían en dos más, e Isabel, la pareja de David Trashumante, y más peña de la que ahora mismo no recuerdo sus nombres. Sorry. Creo que fue un buen recital. Así que desde aquí mi gratitud hacia toda la gente que acudió a escucharme. Espero volver. Como de esta historia no dispongo de fotos, os dejo con este enlace al vídeo del recital-presentación que di al día siguiente en la librería Bartleby:





Ese día, sábado ya, fuimos a comer al restaurante Chez Lyon, cuyo dueño, abre los domingos por la tarde para ofrecer recitales. El del domingo me tocaría a mí. David Trashumante había quedado allí con Xiwaka, un poeta slam, que acudía como poeta invitado, al Poetry Slam que se celebraría esa misma noche, después de mi recital en la librería Bartleby. Xiwaka me explicó de manera clara e inteligible en qué consisten los Poetry Slam,  y he de decir que puede que buena parte del futuro de lo que hoy entendemos por poesía dependa de estos poetas, poetas como el propio Xiwaka o Marçal Font, al que conocí poco después en Málaga, u otros de los que pronto empezaré a subir vídeos a este blog. En Chez Lyon verás unas botellas en cuyo interior hay manuscritos enrollados: son poemas o prosas o dibujos de todos los artistas que han pasado por el restaurante. Esas botellas se venden a 4 euros y puedo asegurarte que son una virguería. Nosotros cuatro, es decir, David, Xiwaka, Begoña y yo, también escribimos algo en esos manuscritos. Un almuerzo de lujo, todo hay que decirlo, con una comida exquisita. Muchas gracias, desde aquí, de verdad... Bueno, me sitúo: librería Bartleby. Poco antes del recital me da un bajón de azúcar. Tengo que tomar 3 sobres de azúcar. Durante el recital estoy pálido, agotado por la hipoglucemia, pero hago lo que puedo. Ha venido a verme una serie de gente a la que tengo especial aprecio y cariño: el poeta Javier Gm, el maestro Antonio Martínez i Ferrer, los poetas Félix Menkar (con una pierna jodida) y Shiro Dani (con gripe), su amigo Pascual, que me contó una historia tremenda, real, que pronto voy a convertir en un estremecedor poema. Y si se me olvida alguien, perdón, pero en estas giras te presentan a tantas personas que al menos yo no soy capaz de recordar todos los nombres. Pero, en todo caso, mi deuda de gratitud con todas las personas que acudieron a escucharme recitar. En fin, te dejo con otro enlace al vídeo de ese recital en Bartleby:



De ahí a la cama. Al día siguiente, domingo, al mediodía, subido a una escalera de caracol, como desde un púlpito, recité para treinta o cuarenta miembros de una o más lógias masónicas. Este recital tiene un toque especial. David Trashumante deja una gorra o sombrero y después del recital, antes de irse, los asistentes contribuyen con un donativo, la voluntad, para el poeta, en este caso yo. No voy a decir el dinero que gané. No procede. Pero estuvo bien. Lo mismo: Gracias a todos los asistentes. Más tarde, en el café Museu, dimos buena cuenta de un plato de paella recién hecha. La comida de Begoña, Xiwaka, Román y yo. He perdido ya la cuenta de los quintos que nos tomamos Román y yo. Y un recuerdo especial para un músico callejero de Checoslovaquia con el que estuvimos departiendo sobre dioses y mitología. Te dejo con una fotografía borrosa del recital masónico, solo para que te hagas una idea del sitio desde el que leí:



Me despedí de Valencia con un recital en el restaurante Chez Lyon, para un público entre el que estaban Shiro Dani, Félix Menkar, David Trashumante, Pascual y una sorpresa muy agradable: la poeta Marta R. Sobrecueva con su familia, con la que hace tiempo había recitado en Asturias, en Avilés. A ellos y al resto de la gente que acudió al recital, muchas gracias. Que hago extensibles al dueño del Chez Lyon, que me dio otra sorpresa: mi botella con el manuscrito que había escrito el sábado ya se había vendido. Y tenía encargadas otras cuatro, para las que, antes de despedirme, le escribí otros 4 manuscritos. Uno ya no sabe cómo reaccionar ante la hospitalidad y amabilidad de toda esta gente. Te dejo con una fotografía de este recital:




En resumen: mi gratitud hacia toda la gente que conocí en los tres días que permanecí en Valencia. A pesar de la lluvia y el frío, fueron tres días enriquecedores.

A Málaga, llegamos, Begoña y yo, el lunes al mediodía o poco más. Cuando uno viaja descansado, el viaje se hace corto. Nos alojamos en el hotel Tribuna, inmejorablemente situado en el Centro Histórico, enfrente de la llamada Escalinata de los Pobres, algo que me hizo decidirme por este sitio, cuando lo reservé. Málaga es una ciudad, por lo menos el Centro Histórico, de la que uno se enamora a primera vista, y más si te recibe con sol. La Alcazaba, los restos de la alfombra roja del Festival de Cine en el que una pareja se besaba apasionadamente. La Catedral (por fuera, nunca entro dentro). Las callejuelas. Todo. La Plaza de la Merced. La plaza del Manolito (por un monolito). La amabilidad y simpatía de la gente. Los turistas (quizá demasiados, muchos alemanes), pero que dan color a las calles. Los graffitis. Un gitano de 82 años que cantaba por las terrazas con una voz que ya la quisieran para sí muchas supuestas estrellas de la canción. Y toda la gente que conocí o volví a ver después de muchos años: Isabel Bono, Alberto, Isabel Pérez Montalbán, María Eloy García, Enrique Cabezón, Carmen Beltrán, su encantadora y sociable cría (Elena), Antonio Muñoz Quintana, Sara Toro, Beatriz Ros, Chantal Maillard, Fernando Beltrán, Juana Castro, Curro Gómez, el gran Marçal Font, un paso más allá de la poesía, un enorme paso todo hay que decirlo. Y tres poetas con los que cerré los bares de Málaga esa noche de lunes, que cierran temprano, a eso de las tres de la mañana, con la policía merodeando, y Francisco Fortuny y yo gritando, a propósito de Picasso: Garabatos, Garabatos... Con nosotros, o nosotros con ellos, Juan Miguel González y Juan Manuel Villalba, poeta al que sigo desde Feroces, antología en la que ambos coincidimos, y que al margen de su calidad, indiscutible, como poeta, es lo que se dice: una bellísima persona. Que, además, nos explicó, a Begoña y a mí, el significado y procedencia etimológica de unas simpatiquísimas expresiones malagueñas. No me olvido de mencionar al mítico Francisco Cumpián, impresor de la antología Irreconciliables 2014, de la que en próximos post daré cumplida cuenta y que recoge poemas de todos los poetas asistentes al festival. Ni tampoco de La Cosmopolita, donde preparan unas albóndigas de rabo de toro, realmente deliciosas.  Ni tampoco de Aurora Luque. O Ferrán Fernández, editor de la antologia Puta Poesía. Si me dejo a alguien en el tintero, que me disculpe. Sus nombres están en la tinta con la que digo: Muchas gracias a todas las personas que nos acompañaron esos días, a toda la gente que conocí esos 3 días en Málaga, entre ellos la gente del Centro Andaluz de las Letras y la del Centro Cultural de la generación del 27, que, además, de enseñarnos la mítica imprenta de esa generación de poetas y explicarnos el proceso, arduo y paciente proceso de impresión, nos obsequiaron con varios libros salidos de esa imprenta y con un libro enorme en el que se recogen todas las publicaciones de poesía de Málaga durante el siglo 20. Te dejo con 3 fotografías:

Begoña Casáñez Clemente, David González, Carmen Beltran y Enrique Cabezón.

Con Rockberto.

En la sala del CAL


Más fotografías del Festival Irreconciliables 2014 en este enlace:



De Málaga a Sevilla, en un viaje agotador, que llegó a Sevilla con casi una hora de retraso. Esa tarde, de jueves, la pasé con mi hermano Andrés Ramón Pérez Blanco, el Kebran, y con Carmelita, su pareja, con los que tomamos unas cañas en la plaza del Salvador y unas tapas en el Rinconcillo, que nos costó dios y ayuda dar con él, y eso que yo ya había estado en más ocasiones, pero mi sentido de la orientación es inexistente, me pierdo hasta en mi ciudad. Esa noche, a las nueve, en el hostal Van Gogh, pegado al Alcázar, después de un episodio de hipoglucemia que me hizo sudar tanto que parecía recién salido de la ducha, caí rendido hasta el día siguiente, viernes. Quiero hacer mención a un bar, en cuya terraza tomé el quinto de cerveza más barato de mi vida: 0`50 céntimos. Y por supuesto al monumento o como quieras llamarlo que más me impresiona de todos los que conozco y que, la verdad sea dicha, no me canso de mirar siempre que tengo ocasión: La Giralda: que además me ha regalado el borrador de un futuro poema:

Foto de Begoña Casáñez Clemente


El viernes pillamos el tren a Jérez de la Frontera. Llegamos con unos esperanzadores rayos de sol, así que mientras esperábamos a Antonio Huerta, editor de Origami, nos sentamos en la terraza del Pata Negra, y me tomé mis primeras cañas en Jérez. Antonio, como siempre: genial, el tío. Respondiendo a cada instante a llamadas a su móvil. Nos llevó al hotel, el Tierras de Jérez. Luego, cañas (coincidimos en una calle con la poeta Dolors Arberola) hasta  la hora de comer, en el Tabanco Cruz Vieja, donde conocí a otro Román, el dueño, un tío increíble. Como Pedro y su esposa. Como Luis, que vive en un albergue municipal y que comió con nosotros unas sabrosas tapas, y que esa noche tuvo un detalle difícil de olvidar, difícil que yo olvide mientras viva: mi recital, entre una cosa y otra, empezó a eso de las nueve y pico de la noche, por lo que Luis, si asistía, se quedaba sin la cena que le dan en el albergue. Asistió. Y, por supuesto, le invité a cenar conmigo unas tapas, y posteriormente le dediqué, antes de que se marchara, pues tenía que llegar al albergue a una determinada hora, uno de mis poemas: Gatos. Esa noche tuve el honor, porque es un verdadero honor, de estar acompañado, o de acompañarle yo a él, por el pianista, inmenso, Manuel Delgado, que concluyó el recital con un tema improvisado. Genial de verdad. Pero antes de que empezase el recital, Antonio Huerta, el muy cabronazo, me tenía reservada una sorpresa que me dejó sin palabras, abrumado: un vídeo en el que unas personas a las que quiero mucho hablaban de mi poesía, me refiero a: Vicente Muñoz Álvarez, José Ángel Barrueco, Jorge Molinero, Felipe Zapico Alonso y Jorge Barco. Muchas gracias, tíos, por esta inesperada sorpresa. Hizo que me enfrentara al recital con ánimos renovados a pesar del cansancio que arrastraba. El recital concluyó de la mejor manera posible: con Antonio Huerta, recitándole un poema a su pareja, Laura, que acababa de llegar desde Badajoz. Como es natural, a toda esta gente tan increíble: muchas gracias, me habéis hecho sentirme como en casa. Muchas gracias asimismo a todo el público que acudió y compró libros y que en algunos casos, como el de un funcionario de prisiones, y el de algunas lectoras de poesía ya habían ido a mi primer recital en Jérez, allá por el 2012. 

Fotografía de Pedro O. M.

Fotografía de Pedro O. M.

Fotografía de Pedro O. M.

Fotografía de Pedro O. M.

Fotografía de Pedro O. M.

Fotografía de Pedro O. M.

Fotografía de Pedro O. M.

Fue lo que se dice: una noche inolvidable, llena de muy buenas vibraciones, con las que al día siguiente llegamos a Madrid, a la estación de Atocha. Disponíamos de poco tiempo. Casi lo justo para dejar las maletas en el hotel, comer algo, ducharnos y tirar para La Central de Callao, donde había quedado a las cinco con mi hermano José Ángel Barrueco y mi otro hermano Esteban Gutiérrez Gómez. Barrueco llegó con Mario Crespo, otra sorpresa agradable, y que estrena novela (en Lupercalia), de la que pronto escribiré en este blog. También Ángel González González, otro hermano. Todos escritores. Salvo Demian, el fotógrafo y realizador del documental Perdidos. Un lugar para encontrar, con el que me fui cagando leches a la Plaza España, a sacarme unas fotografías, de las que unas se utilizarán en dicho documental y otras en mi blog, quizá como nueva cabecera, y otra ya está destinada para la cubierta del cuarto volumen de El lenguaje de los puños. Después de la sesión, a toda hostia hacia La Central, donde ya estaba el gran Alex Portero, que junto a Barrueco intervendrían, intervinieron, antes de mi recital. Un recital en familia, al que acudió la editora de Canalla Ediciones, Inés Pradilla, que, justo es decirlo, ha estado presente en casi todos los recitales que he dado en Madrid en los últimos años, y posiblemente el que sea el tipo más increíble que he conocido en mi vida y al que me une una amistad y admiración inenarrables, y al que tanto le debo en los últimos años, desde que le conozco, me refiero a Lucas Aguirre, con Luisa y el pequeño Andrés. No tengo más que palabras de agradecimiento para Barrueco y Alex Portero por las palabras previas a mi recital. Que me depararía una sorpresa por la que, como me comentaría más tarde mi editor, ya me había merecido haber parado en Madrid: una chica, una estudiante, Natalia creo recordar que se llamaba, que está escribiendo su tesis doctoral sobre mi poesía. Imagínate la cara que se me quedó. Como luego le comenté: de los jóvenes como vosotros depende el futuro poético de determinados poetas, entre ellos yo. El recital tuvo lugar en el subsuelo de la Central, una especie de bodega muy chula, muy acogedora. Después, dos cañas y al hotel, a sobar.

Fotografía de Borja Donoso.

Fotografía de Demian Ortíz.

Al día siguiente, Asturias, por primera vez en mucho tiempo, me recibió con un sol espléndido y 22º de temperatura. Llevamos, o eso me gusta pensar, la lluvia por media España y a la vuelta traemos con nosotros el sol. En cualquier caso, estos días fuera de casa, presentando esta antología crítica de mi poesía, fueron sumamente enriquecedores, tanto a nivel personal como poético. Y, no sé, quizá sea que me estoy haciendo mayor, pero, quizá por primera vez, me siento realmente valorado por un editor, por Antonio Huerta, que además, sobre todo, se ha convertido en algo más que un amigo, se ha convertido en un hermano. Gracias por este libro y por tu hospitalidad, hermano:

Fotografía de Pedro O. M.

Ahora te dejo con una serie de enlaces relacionados, o no, con esta gira, y a cuyos administradores doy, como siempre, las gracias. Después, un poema, inédito, poemita, que quiero dedicarle, ya digo, a toda la buena gente que conocí estos últimos días y a la que me arropó en todos estos recitales: 

GRACIAS:




















LO QUE IMPORTA, 2:


no importa

si es con agua,
cava, champagne,
vino o whisky:

importa esto:


el brindis:



8 comentarios:

  1. enhorabuena bro, el cariño siempre viene de vuelta, algo habrás hecho para que te reciban así en cualquier lugar

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  2. eso espero, bro, haber hecho algo que merezca esos recibimientos... abrazos, fuertes, solidarios.

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  3. "Dimos un recital cojonudo o eso creo." Pues créelo. Creo que todos los que estuvimos de público coincidimos a la salida del Ateneo Republicano: "Puro Rock", "Adrenalina", "Menudo subidón". Los comentarios no bajaban de ahí. ¡Salud!

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  4. Pues lo creo, Chapu, si me lo dices tú. Me alegro de que la gente saliera satisfecha. Abrazos, fuertes, solidarios.

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  5. Yo también le envié a Antonio Huerta un pequeño vídeo para homenajearte, pero veo que por alguna razón Antonio no quiso incluirlo. En esa pequeña secuencia decía que si me dieran a elegir tres poetas, en primer lugar elegiría a David González, en segundo a David González y en tercero... a David González. Queda dicho, hermano.

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  6. Queda dicho, Pepe, hermano. Supongo que a Antonio se le pasaría, cosas del directo, bro. Abrazos fuertes y solidarios. A ver cuando coincidimos por ahí o por aquí.

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  7. Felicidades, David. Para una vez que subo a Gijón y tú andas por media España cargando con tus versos...

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  8. Gracias, Pepo. Espero que lo pasaras muy bien por Gijón. Ya coincideremos en algún sitio, no te preocupes. Abrazos fuertes, solidarios.

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