Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 28 de abril de 2014

Aquel agosto de nuestras vidas y 100 balas de plata clandestinas (2): Un poema de Juan Pardo Vidal & otro de Carmen Beltrán Falces:

ESPERANZA

No.
Ya no quiero que nadie
me cuente las cosas que duelen,
los golpes que dieron los años en la sien,
las veces que el tiempo, disfrazado de invierno,
les hizo las promesas que luego incumplió.

Prefiero que hoy alguien me cuente al oído
que cada noche, al cerrar los ojos,
soñaré con amanecer en calles muy cálidas,
que recorreré sonriendo el camino
hacia un hogar siempre seguro,
que me sonreirán las líneas de las aceras
cuando camine,
y que cada vez que pronuncie su nombre
despertaré en un futuro muy sencillo.


Juan Pardo Vidal.




PECADO ORIGINAL

La juventud es una enfermedad dolorosa.
A nosotros tan jóvenes y tan bellos,
tener tanta suerte nos parecía una injusticia.
Para paliarla, castramos nuestra felicidad.
Temíamos que si abusábamos de ella
nuestra fortuna desaparecería.
Dormimos las mariposas de nuestros vientres
y descubrimos en la tristeza
el más confortable de los refugios.
La buscamos en nuestras pieles
y en las de otros enfermos como nosotros.
Mezclando nuestra humedad
nos contagiábamos.
Vivíamos tristes como niños sin madre,
desafiando a toda lógica
y sin comprender aún
que quizá envejecer consista
en perderle el miedo a ser feliz.


Carmen Beltrán Falces.


Varios Autores. Aquel agosto de nuestras vidas y 100 balas de plata clandestinas. Ediciones del 4 de agosto, septiembre 2012. Introducción y selección: Ignacio Escuín Borao. Ilustración: Enrique Cabezón.


2 comentarios:

  1. Un futuro muy sencillo en el que hayamos perdido el miedo a ser felices. Qué magnífica conjunción de versos. Escritos, casi al alimón. Saludos

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  2. Pues sí, José Luis: una magnífica conjunción de versos. Abrazos, fuertes, solidarios.

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