Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 9 de marzo de 2014

Raúl Núñez: La rubia del bar:

Raúl Núñez, aparte de ser, en mi modesta opinión, un gran poeta, escribió unas cuantas novelas, de las que Sinatra y La rubia del bar me parecen muy buenas, con una economía de medios encomiable. No me enrollo. Te dejo con los primeros pasajes.



   En aquel tiempo mi mujer se ganaba la vida echándoles las cartas a las vecinas del barrio. Se hacía llamar Madame Vera y cobraba a cincuenta duros la consulta. Había comenzado a aficionarse a ese tipo de cosas leyendo los horóscopos de los periódicos y de las revistas del corazón. Poco después, se dedicó a comprar libros baratos, de los que se consiguen en los kioscos, que hablaban sobre las características de cada signo y se hizo con un Tarot de segunda mano.
   Por último, una sofocante noche de agosto, decidió que podía leer el futuro.
  La gente comenzó a ir a verla. Casi todas mujeres. Se sentaban allí, en el pequeño recibidor, y esperaban a que mi mujer las atendiera. Mientras tanto, hablaban de su reumatismo, se intercambiaban recitas de cocina o comentaban series de televisión.
   Mi mujer solía afirmar que se encontraba enferma de los nervios. En realidad, sólo me parecía una manera de decirlo. Yo estaba seguro de que se había vuelto loca. Nunca había podido olvidar la noche en que me amenazó con echarme veneno para las ratas en las judías estofadas. Me había casado con ella doce años atrás y aún no había podido averiguar la causa que me llevó a hacerlo. Supongo que, en algunas ocasiones, le suele ocurrir a la gente ese tipo de cosas.
   Yo no hacía nada. Hacía un año que había dejado mi trabajo en la Renfe con la idea de convertirme en escritor. De momento, no lo había conseguido. Lo único que hacía era sentarme ante la máquina de escribir, mientras mi mujer trabajaba, y quedarme allí, mirándola, sin poder llenar una sola página. Me sentía realmente mal. Mi mujer me reprochaba que no trabajara. Cuando comenzaba a decirme todo aquello, me iba al bar de enfrente y me quedaba allí, tomando vino blanco, jugando a la máquina tragaperras o hablando con el camarero.
    Eso era todo.



Raúl Núñez. La rubia del bar. Editorial Anagrama, 1986. Portada: Julio Vivas. Ilustración: Ramoncín, Nuria Hosta y Enric Majo, protagonistas de la película "La rubia del bar", dirigida por Ventura Pons, Foto de Colita.


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