Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 18 de marzo de 2014

Coplas que me recitaba mi abuela Mercedes Díaz Díaz:

Esta mañana desperté pensando en mi abuela, la madre de mi madre, Mercedes Díaz Díaz. Recordé que cuando ya era muy mayor, 90 años o así, iba muchas tardes a su casa a merendar con ella. Tomábamos un café con leche y un trozo de bizcocho. Luego, jugábamos a la brisca. Por lo general, me ganaba ella. A veces, me recitaba unas coplas que recordaba de su juventud en la aldea. Una tarde, llevé un bloc de notas y un bolígrafo y a medida que me las recitaba, yo las escribía. No sé si tienen algún valor literario o no, y la verdad es que me importa más bien poco. Cuando las leo, o recuerdo alguna de ellas, me parece estar escuchando la voz clara de mi abuela. Su voz limpia. Recuerdo que esas coplas las envié hace la tira de años a una web de poesía y que las editaron digitalmente. Esta mañana he ido a esa web para ver si seguían allí y sí: allí estaban. Allí siguen. Así que en este post te subiré ocho de esas coplas. Las que más me gustan. En la foto, mi abuela es la segunda por la izquierda, junto a mi abuelo. 


Si presumes que te quiero,
bien te engaña el corazón,
que en otro paño más fino
he puesto todo mi amor.


Llamásteme fea y pobre
que en el alma lo sentí:
que si fuera rica y guapa
no miraba para ti.


Llamásteme pequeñina
que cogía en la faltriquera.
Así pequeñina y todo,
no ha de faltar quien me quiera.


María, si fueses rosa,
te llevaría en el sombrero;
y así como eres, María,
en el corazón te llevo.




Tengo un padre que me riñe
y una madre que me mata;
y un hermano que me dice:
si quieres comer, trabaja.


Anda tu madre diciendo
que tú la reina mereces
y yo como no soy reina
no quiero que me cortejes.


María, si vas al prado,
cierra bien la portilla,
que tengo el morico suelto:
quiere entrar en tu pradera.


Al entrar en el cementerio
la tierra me dio un quejido.
Oí una voz que decía:
No me pises, hijo mío.



Coplas que me recitaba mi abuela Mercedes Díaz Díaz, en paz descanse.

Más coplas de mi abuela aquí: Portal de Poesía.

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