Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

sábado, 1 de marzo de 2014

Charles Bukowski: Ruiséñor, deséame suerte (2):





EL RUISEÑOR

el ruiseñor había estado siguiendo al gato
todo el verano
venga a burlarse burlarse burlarse
guasón y engreído;
el gato se agazapaba bajo las mecedoras de los porches
su cola un destello
y lanzaba increpaciones al ruiseñor
que yo no entendía.

ayer el gato llegó tranquilamente por el sendero
con el ruiseñor vivo en la boca,
las alas desplegadas, las alas hermosas desplegadas  y
      lánguidas,
las plumas abiertas como las piernas de una mujer,
y el pájaro ya no se burlaba,
pedía, suplicaba
pero el gato
a través de los siglos a paso firme
no le escuchó.

lo vi meterse bajo un coche amarillo
con el pájaro
para cerrar el trato y llevárselo a otro lugar.

el verano había terminado.



Charles Bukowski. Ruiséñor, deséame suerte. Visor Libros, 2013. Prólogo y traducción de Eduardo Iriarte.


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