Diseño de portada: INÉS PRADILLA sobre una Fotografía de JOSÉ MARÍA PÉREZ FERNÁNDEZ

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

martes, 25 de febrero de 2014

Pepe Pereza lee y presenta: Esquinas & El Descrédito:

Mañana, 26 de febrero, en Logroño, el narrador Pepe Pereza, acompañado de Adriana Bañares y Fernando Alamañac, leerá y presentará dos libros más que recomendables: el suyo propio, de relatos, Esquinas, y el Descrédito, antología de textos de diversos autores a propósito de la figura del escritor francés Louis-Ferdinand Céline, ambos libros publicados por Ediciones Lupercalia.

Te dejo con un pasaje del libro de relatos de Pepe Pereza, Esquinas, recuerda, y con otro pasaje, del propio Pepe Pereza, de su texto sobre Céline en El Descrédito.



El hombre seguía tirado en el suelo. Le cogió por las axilas, lo arrastró hasta el furgón y lo acomodó en el asiento del conductor. En ese momento el tipo recuperó la conciencia. Al ver a su agresor frente a él se asustó y trató de protegerse. Echó mano de uno de los destornilladores que estaban en el asiento contiguo y, en un acto reflejo, se lo clavó a David justo por debajo de la clavícula. Todo ocurrió en un segundo. Demasiado rápido para impedirlo. David se alejó unos pasos de la furgoneta. No podía creerse lo que acababa de ocurrir. Observó el mango del destornillador que sobresalía de su pecho. Era de color verde oscuro. Su color favorito. Por raro que pudiera parecer no sentía dolor. Tal vez fuera por los medicamentos que había tomado. Miró la mancha que se estaba formando en su camisa. Sangre y lluvia se diluían en el tejido como pinceladas en una acuarela. No sabía si estaba herido de muerte o si por el contrario iba a sobrevivir. Le daba lo mismo. Quiso fumarse un cigarro, pero cuando consiguió encender el mechero la lluvia había desmigado el pitillo. Mientras tanto, el otro hombre arrancó la furgoneta y se alejó de allí a toda velocidad.


Pepe Pereza (de su relato Dolor de muelas, en Esquinas, Ediciones Lupercalia, 2013)




Ocupo una de las mesas. Aún estoy helado y tirito. El café está demasiado caliente para beberlo. Mientras espero que se enfríe sigo aferrado al vaso con ambas manos para absorber el calor a través de ellas. Dos tipos que están sentados al fondo suben el tono de sus voces y empiezan a discutir. Me quedo con sus movimientos de mandíbula e intuyo que han tomado algún tipo de anfetamina. El más alto pierde la paciencia y poniéndose en pie grita:
- Céline no era antisemita, entérate.
Aparta la silla de una patada y se dispone a salir. Al pasar a mi lado, algo cae del bolsillo del abrigo que se está poniendo. El tipo sale del local sin percatarse de lo que ha perdido. Es un libro de la Editorial Lumen: Norte de Louis-Ferdinand Céline. Un ejemplar que lleva años agotado y que es difícil de conseguir. Además es el único que me falta para completar su trilogía. No lo dudo, lo recojo del suelo y me lo escondo debajo del impermeable. Echo una sutil mirada para ver si alguien me ha visto. Todos están a lo suyo. Solo por este regalo merece la pena la caminata que me he dado hasta aquí, el frío que he pasado y el que me queda por pasar en el viaje de vuelta.
Unos minutos después, el tipo regresa al local. Se acerca a su colega y le pregunta por el libro.


Pepe Pereza (de su relato Al norte del dolor, en El Descrédito. Viajes narrativos en torno a Louis-Ferdinand Céline. Ediciones Lupercalia, 2013).


2 comentarios:

  1. No hay que darlas, bro. Que vaya todo muy bien mañana. Abrazos, fuertes, solidarios.

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