Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 16 de febrero de 2014

Amélie Nothomb: Barba Azul:

O me lo parece a mí o Amélie Nothomb, en sus novelas de pura ficción, como esta, Barba Azul, está degenerando a pasos agigantados. En esta ocasión, la refinada relación, emocionalmente intelectual, entre un asesino en serie, o algo así, y su coinquilina, Saturnine. Una broma. Y no te digo más. Prefiero dejarte con su inicio:



   Cuando Saturnine llegó al lugar de la cita, le sorprendió que hubiera tanta gente. Sospechaba que no sería la única candidata, desde luego; pero de ahí a ser recibida en una sala de espera en la que la precedían quince personas, iba un trecho.
   "Demasiado bonito para ser verdad", pensó. "Nunca conseguiré que me elijan como coinquilina". No obstante como se había tomado libre toda la mañana, decidió esperar. Aquel magnífico lugar la invitaba a hacerlo. Era la primera vez que entraba en un palacete del distrito séptimo de París y no daba crédito al lujo, la altura de los techos y el sereno esplendor de lo que apenas constituía una antesala.
   El anuncio especificaba: "Habitación de 40 m2 con cuarto de baño, libre acceso a una cocina amplia y equipada", por un alquiler de 500 euros. Debía de tratarse de un error. En todo el tiempo que llevaba buscando alojamiento en París, Saturnine había visitado tugurios infectos de 25 m2 sin siquiera baño por 1000 euros al mes, que encontraban arrendatario. ¿Qué clase de embrollo escondía aquella milagrosa oferta?


Amélie Nothomb. Barba Azul. Editorial Anagrama, febrero 2014. Ilustración: foto de Pablo Zamora /S Moda, Ediciones Conelpa. Estilismo: Francesca Rinciari.


Al menos, el Exterminador de E-rratas, no ha encontrado ninguna en las 138 páginas de Barba Azul.



4 comentarios:

  1. la verdad es que da ganas de saber cómo sigue esta historia!
    (podés creer que tengo 3 libros de ella y no leí ninguno?

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  2. ya los leerás, Miriam, a veces son los libros los que escogen el momento para ser leídos. Abrazos, fuertes, solidarios.

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  3. A mí, sin embargo, me gustó mucho el libro. Saludos

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  4. Sobre gustos, por suerte, no hay nada escrito, José. Abrazos, fuertes, solidarios.

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