Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 3 de enero de 2014

Víctor R. Alfaro: Alejandro y la gorra del tiempo:


La mañana que se presentó este libro, Alejandro y la gorra del tiempo, de Víctor R. Alfaro, yo estaba allí, en la librería del Círculo de Bellas Artes de Madrid, pero afuera. Dentro no cabía un alma. Lleno a rebosar. Hasta los topes. Muchos padres, con sus hijos. Pues para ellos es este libro. La historia de un niño de nuestro tiempo, Alejandro, Alex, que por causas que no voy a desvelar viaja en el tiempo hasta el Madrid de la Guerra Civil, el que sufrió devastadores bombardeos. Como escribió Ian Gibson después de leer esta historia: es una buena manera de enseñar historia contemporánea. Totalmente de acuerdo con esta apreciación. Si a esto le añadimos las ilustraciones, siempre magníficas de Julia D. Velázquez, no sé a qué estás esperando para hacerte con un ejemplar y regalárselo a tus hijos o a tus sobrinos (yo el mío, después de leerlo, se lo regalé a mi sobrina Raquel).




La habitación estaba completamente vacía, excepto por un gran baúl que estaba pegado a una de las paredes. Al abrir el baúl, Alejandro se sorprendió al encontrar una carpeta antigua llena de cartas viejas. También había un traje militar muy bien doblado. Cogió la carpeta y le pareció muy curioso que todas las cartas comenzasen con las siguientes palabras "Querida mujercita" y terminaban con una firma muy bonita de un tal Sérvulo. La última de las cartas, sin embargo, tenía una letra distinta y decía lo siguiente:

"Querida Carmen,

tu marido me repitió en numerosas ocasiones que fuese yo quien te hiciese llegar esta noticia si se diese esta triste situación. Sérvulo ha muerto. Todos los días se acordaba de usted y de su hijo, Joaquín. Quiso que yo le devolviera su uniforme y la gorra con la que batalló hasta el final. Quiero que sepa que siempre silbaba la canción de Miguel de Molina, "Ojos verdes", porque le recordaba siempre a usted. Lo siento muchísimo, señora Carmen.

Un abrazo del compañero de su marido,

Luis Hernández"

Alex había perdido la noción del tiempo. Estaba impactado imaginando el día en que su… ¡claro, su bisabuela! Imaginando la angustia que tuvo que sentir al recibir esta carta… ¡lo que le acababa de contar el abuelo era verdad! El padre de su abuelo había muerto en esa maldita guerra…

Alejandro guardó todo cuidadosamente en la carpeta y volvió a dejarla donde estaba.


Víctor R. Alfaro. Alejandro y la gorra del tiempo. Editorial Origami, Segunda edición, Octubre 2013. Ilustraciones y cubierta: Julia D. Velázquez. Fotografía de solapa: Carolina Villafruela. Epílogo de Fernando G. Lucini.




En las 105 páginas de Alejandro y la gorra del tiempo, apenas 2 e-rratas:

1- (pág. 18):

MAL: Abuelo, tu no lo entiendes

BIEN: Abuelo, tú no lo entiendes

2- (pág. 81):

MAL: Alejandro sabía muy bien que aunque estuviera cansando, no se iba a dormir.

BIEN: Alejandro sabía muy bien que aunque estuviera cansado, no se iba a dormir.



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