Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 17 de enero de 2014

Velada de Acción Poética y Musical: Felipe Zapico Alonso, María Carvajal y Lúa Púa:

Mañana, 18 de enero, en el Ateneo Libertario de Mérida, en una cena solidaria en favor de Noelia Cotelo, recitarán sus poemas Felipe Zapico Alonso y María Carvajal e intervendrá, con sus temas, la cantautora anarquista Lúa Púa. Empiezo por esta carta de la propia Noelia Cotelo:



Debajo del cartel, te dejo con una canción de Lúa Púa,  un poema de Felipe Zapico Alonso y otro de María Carvajal:





                        



NUNCA MIRARÉ PARA OTRO LADO

A Noelia y a su madre Lola.

Llego a casa después de escuchar a Lola contar la historia de Noelia
y me pregunto ¿qué puedo hacer?
y
me digo que la próxima vez que vea a un preso
esposado y rodeado de maderos
en el hospital
le miraré a los ojos de frente
y pensaré que es una persona
tan normal o anormal como yo mismo
y si puedo le ayudaré a huir
y cada vez que lea, escuche o sienta
que
otro preso se ha suicidado
en el talego
torceré el morro
desconfiaré hasta el infinito
y lanzaré un abrazo al aire
cada vez que sepa
que dicen que un preso
se ha pateado todo su cuerpo
y
que su sexo está tumefacto
que su espalda está abrasada a golpes
que todo su cuerpo es un cardenal
sabré que eso se lo han hecho
esos quienes quieren que les traten de don y doña
cuando lo más que merecen
es el escarnio público
por torturar
por atentar
por humillar
por taparse unos a otros
cada
vez que se sepa que un preso
ha muerto enfermo y recluido
pensaré que se trata de un
programa de exterminio
cada vez que me cruce con un enorme
autobús donde los picoletos
trasladan a los presos
sin pausa de aquí para allá
sin aviso ni más causa
que la de ser un preso desobediente
inadaptado
que
no se deja domesticar
intentaré pinchar todas sus ruedas
y
cuando escuche
las palabras
sobredosis
ajuste de cuentas
reyerta
no me creeré nada
y siempre pensaré en 
los
culpables uniformados.
Y aparte de todo esto
una vez al día gritaré
que estos presos
están aislados
estos presos
no tienen piscinas
ni jacuzzis
ni televisión
ni internet
les esconden las cartas de apoyo
les pierden las pertenencias
y
les persiguen con sanciones que se acumulan hasta más allá
de
la
muerte
de 
la vida
perra
de
carcelero.
Y lo que haré desde hoy
será apoyar a cuanto
preso represaliado
sepa
de
su
existencia.

Felipe Zapico Alonso



[ME PROMETISTE QUE NO ARROJARÍAS VENENO]

Me prometiste que no arrojarías veneno
en el interior de mis entrañas
ni mancharías con tus maldades el agua que nos mantiene.
Me prometiste que no quemarías mi pellejo ya herido
ni venderías mi nombre
por unos cuántos dólares.

Tus promesas decían que no dañarías mi memoria
para satisfacer tus culpas
ni olvidarías mis trastornos para aplacar tus miedos.
Me prometiste que no sucumbirías a los encantos
de un apartamento a pie de playa
ni engañarías al mundo con supuestas verdades.

Pero todas tus promesas se escaparon
por el agujero de ozono que tú mismo diseñaste para mí.
Porque desde el inicio de los tiempos
tus promesas se alojaban bajo la niebla del poder
y hasta los dioses que me temen
ansían mis tributos.
Y es que tú mismo sabes que en mi fin estará tu desenlace
y tu codicia solo ambiciona ser el último en morir.

María Carvajal






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