Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 13 de enero de 2014

Esteban Gutierrez Gómez: Gente Simpática (1):

Quiero empezar la semana con una buena noticia. La edición de Gente Simpática, de Esteban Gutiérrez Gómez. Que hace el número 17 de la colección Zigurat, que dirige un servidor y que edita el Ateneo Obrero de Gijón. Lo cierto es que estoy muy orgulloso del resultado. Una virguería de libro. El diseño de cubierta y contracubierta, así como la maquetación, son obra de Julio Álvarez, un crack el tío. El libro, además, en su parte central contiene un montón de fotografías. Te dejo, entre imagen e imagen, con pasajes de este diario de carretera que tiene como personajes a muchos rostros amigos.




Todo ha acabado. Aquella aparente locura de músicos arrodillados frente a micros, de vamos a coger sonido, dos acordes, tres segundos, y Javier que dice vale, que no hay tiempo para coger nada, que entramos en directo. Desde luego que recuerdo todo aquello, la búsqueda de la cuña publicitaria que siempre se perdía y que aparecía en el último momento, o esa ocasión en la que tras mil doscientos tacos se nos coló un anuncio de leche infantil, cuando tras la visita de Leño dejamos el estudio completamente nimbado de buena maría y el siguiente en entrar, no recuerdo ahora quién era, la verdad, nos amenazó con echarnos a la puta calle. Hasta que le dio la risa, hasta que el humo hizo su efecto. Sí, así era el mundo de la radio por entonces. Cuando me abandonó empezaron los guiones pautados, la medición de textos, el apunte de música emitida para que la esgae cobrase lo suyo y todas esas normas que hacían imposible cualquier improvisación. Pero Javier me demuestra, muchos años después, que estaba equivocado, que aún así era posible una máxima frescura, algo parecido a la locura controlada.



Alfonso Xen Rabanal y Esteban Gutiérrez Gómez en las míticas escaleras del CCAN, en León
(Fotografía de Julia D. Velázquez).


No ha dejado de llover, pero parece que hace menos viento. Las olas en el mar las aprovechan algunos surferos para mecerse. Al fondo Cimadevilla, hacia donde vamos, a subir hasta arriba y disfrutar de las vistas. Vuelve a llover con fuerza, o mejor dicho, vuelve el aire furioso que nos obliga a pegar la barbilla al pecho y andar inclinados hacia adelante. Y tiene pinta de no parar.
Subimos hasta la escultura de Chillida y bajamos enseguida, a refugiarnos en un chigre y tomar la primera cerveza del día. Está todo desolado, vacío. No hay ambiente, el tiempo no acompaña y recuerdo las palabras de David que dedica a su ciudad: "la ciudad gris". Hoy, desde luego, es la ciudad gris.



Patxi Irurzum (fotografía de Esteban Gutiérrez)


Mis pasos, no por casualidad, me llevan a la taberna más antigua de León. Está situada en la Plaza Mayor, donde los sábados a la mañana se coloca el mercado de frutas y hortalizas. La taberna Benito tiene una historia preciosa que me contó Vicente Muñoz cuando fuimos a León a presentar la revista-fanzine Al Otro Lado del Espejo hace más o menos un año. La llevaban dos hermanos, Alfredo y Chus. Chus estaba alcoholizado y le gustaba el vino más que nada. Su hermano no podía dejarle en la barra porque se ponía ciego a clarete, así que lo ponía a servir por las mesas. Chus llevaba un vasito en el chaleco y cuando servía las mesas se apretaba un chato. Si alguno de los parroquianos le llamaba la atención él decía calla que la mangas y con ese apodo se quedó. Chus murió de cirrosis hace años y la taberna, una de las más decadentes y auténticas de León, fue otra. Está lleno de fotografías antiguas, que muestran el pueblo de León de hace años, y de fotografías nuevas, de la peña joven que pasa por allí y le vuelve a dar vida al local.





Voy en el tren camino de Zaragoza. Siempre me ha gustado viajar en tren, es mi medio de transporte preferido, aunque mucha de su magia ya haya desaparecido. Tardaré poco más de hora y media en llegar allí. Antes eran más de tres horas de camino. Llevo los cascos del móvil puestos con música, Runnin`wild el primer cesé de Airbourne. Como lectura he echado en la mochila una antología de textos escritos desde los intestinos. Se llama Viscerales y mis amigos escritores Mario Crespo y José Ángel Barrueco se han encargado de su elaboración. Han logrado a reunir a cuarenta autores de diversas generaciones con el nudo de que los textos estén escritos desde las entrañas, como vomitados sobre el papel. Muchos de ellos se mueven en mi mismo círculo literario. Es un placer poder disfrutar de su literatura.



Esteban Gutiérrez Gómez. Gente Simpática. Colección Zigurat, Ateneo Obrero de Gijón, 2013. Prólogo y Epílogo: Patxi Irurzum. De las fotos: sus autores. Diseño de portada y contraportada: Julio Álvarez.


Más información sobre Gente Simpática en el blog de su autor: Bacovicious



Una cosa más. Gente Simpática es el diario de ruta de la gira de presentaciones de otro libro, de una antología de relatos escritos por rockeros, Simpatía por el relato, coordinada por Esteban Gutiérrez Gómez y Patxi Irurzum, cuya cubierta es la siguiente:






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