Dibujo de COVADONGA LÓPEZ CANALES

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

domingo, 26 de enero de 2014

Charles Simic: La ciudad:




LA CIUDAD

Había por lo menos un crucificado en cada esquina.
Los ojos de un místico, loco, homicida.
Saben que realmente todo es por nada.
Los ojos lo saben. Los sufrimientos de todos los mártires
desfilan. La exaltada madre de todos nosotros
ha dejado sus macutos en la acera,
les habla como si cada uno fuera un hijo santo.

Hubo muchos que no vieron nada de esto.
Una pareja persistía en un beso lujurioso
justo donde alguien yacía bajo un periódico.
Sus pies sangrientos, hinchados hasta doblar su tamaño,
se asomaban al frío del día,
lúgubres pruebas de una nueva doctrina.

Te lo aseguro, tuve miedo. Un hombre gritó
y siguió su camino como si nada hubiera ocurrido.
Todos aquellos cuyos ojos busqué evitaron los míos.
¿Empezaba poco a poco a parecerme a él?
No tenía respuesta para ninguna de estas preguntas.
Tampoco el crucificado de la siguiente esquina.


Charles Simic.
Traducción de Martín López-Vega.


No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.