Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

viernes, 1 de noviembre de 2013

Virginie Despentes: Bye Bye Blondie: Así empieza:

   Está alterada. Aquello no funciona ni recomponiéndose ni estancándose. Por experiencia, estaba convencida de que cada vez que se acercara demasiado al borde sabría dar una pirueta hacia atrás. Pero esta vez ya no controla nada, va "sin manos". Todos los warnings parpadean en vano y siente que la gente se inquieta y va alejándose poco a poco. Acaba de tener una bronca con su novio. Podría haberlo matado. Faltó un centímetro, un segundo. Un ligue crecido en el drama. Habría bastado que él fuera un poco menos rápido, un poco menos ágil, un poco menos fuerte que ella. Como después de cada deflagración, se siente especialmente tranquila, lúcida y avergonzada.
   Gloria sube la calle de Saint-Jean a grandes zancadas, bajo una lluvia que parece una ducha. Está empapada, se siente imbécil, sucia y en la puta calle: se había mudado a casa de él, pero algo le dice que después de la escena que acaba de montar, ahora es una sin techo temporal. Pasa revista a los pisos de la gente que conoce. La mayoría ha tenido hijos y ya no tienen espacio para albergar a nadie. En la pelea que acaba de terminar, ha lanzado el móvil contra la pared. Por una vez que tenía algo de saldo... Le gustaría llamar a Verónique, la única persona que podría echarle una mano durante unos días, pero ya no tiene su número, ni un euro para llamarla... De todas formas, a esas horas está curando. Gloria no tiene un duro en el bolsillo, decide subir andando hasta el Royal, es decir, más arriba de la estación, es decir, en la otra punta de la ciudad. ¿Cuántas veces se ha quejado de que Lucas viviera demasiado lejos de su bar?


Virginie Despentes. Bye Bye Blondie. Pol-len Ediciones, 2013. De la traducción: Lauro Garay y Pol-len Ediciones.









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