Fotografía de CÉSAR TAMARGO

La de David González es una causa perdida -y por eso mismo más noble- contra mil años de cuentos de hadas:

Ainhoa Sáenz de Zaitegui.
Desafié a los ricos, o más bien, dado que ellos son como son, a quienes los admiran. He luchado para sacar la cabeza del fango sin presentir jamás cómo al final sería derrotado. Si el poema fallaba estaba perdido:

William Carlos Williams.
Yo nunca he soñado, excepto con ustedes
para atracaros o mataros:

Denis Vanier

lunes, 25 de noviembre de 2013

Raymond Carver & Bob Adelman: Carver Country (y 2):





  de "VITAMINAS"

  Yo tenía empleo y Patti no. Trabajaba unas horas de noche en el hospital. No hacía nada. Trabajaba un poco, firmaba la tarjeta por ocho horas y me iba a beber con las enfermeras. Al cabo de un tiempo Patti quiso trabajar. Decía que necesitaba un empleo por dignidad personal. Así que empezó a vender vitaminas de puerta en puerta.
  Durante una temporada no fue más que una de esas chicas que patea las calles de barrios desconocidos, llamando a las puertas. Pero aprendió los trucos del oficio. Era despierta, y siempre había destacado en el colegio. Tenía personalidad. Muy pronto la compañía la ascendió. Algunas chicas menos espabiladas fueron puestas a sus órdenes. En poco tiempo dirigía un equipo propio desde un pequeño despacho en la zona comercial. Pero las chicas que trabajaban para ella siempre estaban cambiando. Algunas se despedían al cabo de un par de días y, a veces, al cabo de unas horas. Pero de cuando en cuando había chicas capaces. Sabían vender vitaminas. Ésas eran las que se quedaban con Patti. Las que constituían el núcleo del equipo. Pero las había que no lograban vender nada.
  Las que no se las arreglaban bien simplemente se marchaban. No volvían al trabajo. Si tenían teléfono, lo dejaban descolgado. No salían a abrir la puerta. Patti se tomaba muy a pecho aquellas deserciones, como si las chicas fuesen nuevos conversos que hubiesen perdido la fe. Se culpaba a sí misma. Pero lo superaba. Eran demasiadas para no sobreponerse.

(Traducción de Benito Gómez Ibáñez)

Raymond Carver & Bob Adelman. Carver Country. Editorial Anagrama, 2013. De las fotografías: Bob Adelman. Del texto: Tess Gallagher. De la cronología y la bibliografía de Carver: William J. Stull y Maureen P. Carroll. De la traducción: Jesús Zulaika.


Tess Gallagher y Raymond Carver






No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.